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Despertar a 3.750 metros sobre el nivel del mar es una sensación rara, pero en San Antonio de los Cobres se disfruta. Así comenzó nuestro primer día en la ciudad. Había muchas donaciones en camino y pudimos conocer el famoso Viaducto La Polvorilla. 

En los últimos párrafos de la nota anterior les comenté sobre la sensación de apunamiento y ahora la vuelvo a mencionar porque me acompañó durante toda la noche, para decirme buenos días en la mañana siguiente. 

Este mal de altura parecía no querer salir de mi cuerpo. Luego de acomodarme, caminé hasta el comedor del Hotel Amanecer Andino con intenciones de desayunar aunque, sinceramente, mucha hambre no tenía. 

Sobre la enorme mesa encontré a algunos de mis compañeros del Rally Solidario Argentino y me sorprendió notar que la mayoría estaba en condiciones similares a la mía. En algunos casos, como el de Sandra, fue peor porque sintió náuseas. 

En medio de esa situación comenté lo fuerte que me dolía la cabeza y fue entonces que me recomendaron té de coca. Según los locales, era la mejor alternativa para calmar el malestar. 

¡Atención! El té de coca está realizado en base a la planta de coca. Es una planta como cualquier otra. Lo aclaro porque es muy común que, ante el desconocimiento, se la imagina como una sustancia ilegal, relacionada a la cocaína. 

Las primeras cuatro letras son iguales pero no tiene nada que ver. En el norte la venta de coca es muy normal y hay varios productos hechos a base de este vegetal. 

De regreso al relato, lo cierto es que accedí a probarlo. Le coloqué mucha azúcar y no me disgustó. Tampoco lo puedo describir como una infusión exquisita, pero fue aceptada por mi paladar. 

Pilotos en acción

Al finalizar el desayuno seguía con un poco de dolor en la cabeza. Fue por eso que tomé un ibuprofeno y al poco tiempo ya me sentía mucho mejor. 

Obvio que no es algo mágico. El té de coca y el ibuprofeno ayudan, así como también mantener el cuerpo hidratado, pero la única solución para el mal de altura es mantenerse calmo hasta que nuestro sistema corporal se acostumbre. 

De golpe llegó el mediodía. Era el momento de ponerse en acción dado que nos esperaba un gran tour solidario por todo San Antonio de los Cobres. 

Frente al hotel, donde estaban todos los vehículos estacionados, empezamos a organizar la entrega de cada elemento y, por suerte, no estuvimos solos. Nos acompañó Doña Marcela. 

Donaciones - San - Antonio - De - Los - Cobres - Salta

Marcela es una mujer oriunda de Olacapato, el pueblo más alto de la Argentina que está a 60 kilómetros de Cobres. Ella desde el primer momento se contactó con Iván, fundador del Rally Solidario Argentino, y juntos coordinaron perfectamente a la distancia.

Mientras que Iván conseguía las donaciones, Doña Marcela le notificaba sobre cuáles eran las necesidades de las familias en la puna. Un verdadero trabajo en equipo que continuó esa mañana de martes 6 de abril de 2021. 

De casa en casa

Tras la llegada de Marcela, la organización tomó velocidad y de repente todos los pilotos estaban trabajando en tareas distintas. En mi caso, me concentré en tomar todas las fotos posibles para inmortalizar el momento. 

Donaciones - San - Antonio - De - Los - Cobres - Salta

Una vez que estuvimos listos, iniciamos viaje. Debido a la cantidad de donativos, habíamos pedido una camioneta de Olacapato con el objetivo de que traslade más cosas. La conseguimos y ese vehículo fue el primero en partir. 

El resto de la caravana, integrada por todos los viajeros del Rally Solidario Argentino, empezó una recorrida muy interesante para visitar a las familias que ya estaban esperando las donaciones.

Donaciones - San - Antonio - De - Los - Cobres - Salta

¡Fueron un montón! En la primera parada dejamos un televisor y útiles. Luego entregamos ropa, juguetes, calzado, alimentos. Cada vecino de San Antonio de los Cobres se mostró muy agradecido y obvio que también firmaron el Renault 4, conocido cómo “La Bestia Roja”.

En el camino también entregamos dos heladeras, dos tablets y cuatro colchones. Fueron más de cuatro horas donde conocimos a mucha gente, tuvimos el placer de ayudar solidariamente y también de tomar muchas fotos. ¡Una tarde muy especial!

Donaciones - San - Antonio - De - Los - Cobres - Salta

Niños, niñas, adolescentes, madres, padres y hasta abuelos nos hemos cruzado en la travesía. Si bien por cuestiones de Covid-19 tuvimos que dialogar con barbijo de por medio, lo hemos disfrutado mucho. 

De regreso al hotel

Más allá de que San Antonio de los Cobres no es muy grande, recorrerlo para entregar donaciones fue bastante agotador. 

No hacía mucho calor, pero quitar todo de los vehículos para trasladarlo hasta la puerta de varias casas, requiere un esfuerzo físico. Y toda actividad, a esa altura, te quita las energías rápidamente. 

Cerca de las 16, cuatro horas después de haber iniciado el recorrido, realizamos la última parada y luego volvimos al hotel. Todavía no habíamos almorzado, por lo tanto, fue el instante perfecto. 

A la vuelta del alojamiento había un pequeño almacén. Compramos para armar sanguches de jamón y queso, regresamos al comedor del lugar y juntos disfrutamos la comida mientras charlamos de todo lo vivido en el viaje. 

¡Nos vamos al Viaducto La Polvorilla!

En los planes originales todos los pilotos del Rally Solidario Argentino nos íbamos a quedar una sola noche en San Antonio de los Cobres, pero todo cambió y como todavía el cuerpo no se había aclimatado, decidimos agregar una más. 

Como resultado de esa modificación, la tarde de ese martes nos quedó libre. Lejos de acostarnos a dormir, aprovechamos y manejamos 17 kilómetros para conocer el Viaducto de La Polvorilla. 

El sitio más famoso de San Antonio de los Cobres fue visitado por Edu y Valen, que llegaron con la Volkswagen Transporter, Iván y Pablo, quienes se trasladaron en el Renault 4; y por último Pablo viajó conmigo (Nacho) en la Renault Kangoo. 

¿Dónde estaba el resto del equipo? La familia Torres aprovechó esa tarde para hacer un viaje fugaz a Olacapato y dejar una primera tanda de donaciones. 

Nosotros iríamos al pueblo mencionado 24 horas más tarde, pero ellos no contaban con esa opción porque al día siguiente, miércoles, ya debían emprender el regreso a la ciudad de Buenos Aires. 

En cuanto a Bauti y Lisa de Simbali Expedition, como Juan y Julia, de El Maná Viajero, no pudieron acompañarnos durante esa tarde. Igualmente, tuvieron la oportunidad de conocer la zona antes de viajar junto a nosotros hasta Olacapato, al día siguiente. 

Una estructura imponente

De vuelta al martes por la tarde, los tres vehículos mencionados rodaron por la Ruta 51 y, cuando el cartel lo anunció, tomamos el desvío por la famosa Ruta 40 que, casualmente, pasa por debajo del Viaducto La Polvorilla. 

Viaducto - La - Polvorilla - Salta

El viaje es increíble porque permite apreciar paisajes muy cambiantes, rodeados de montañas, valles y caminos de tierra que se pierden en el horizonte. 

A las 18 nos topamos con el viaducto. Impacta desde el primer minuto. No podíamos creer estar parados frente a esa mole de hierro, que alcanza los 63 metros de altura pero que, si tomamos la medida con respecto al nivel del mar… ¡Está a 4.200 metros

Dado que al poco tiempo empezó a oscurecer, tuvimos la oportunidad única de estar solos frente a esa belleza. Silencio, paz y buenas energías es lo que transmitía ese paisaje tan especial. 

Obvio que aprovechamos la situación para tomarnos un montón de fotos, así como también hacer imágenes de los vehículos estacionados con el viaducto de fondo. Hoy, esas capturas son hermosos recuerdos. 

Vistas desde otro ángulo

Antes de volver para el hotel, descubrimos que al costado del puente ferroviario, sobre la ladera de la montaña, hay un camino peatonal diseñado para subir hasta una base de tierra, pegada al sector de las vías. 

A simple vista era una aventura cansadora y, teniendo en cuenta el mal de altura, que para ese momento seguía molestado, la primera propuesta para caminar por ahí fue rechazada. 

Sin embargo, luego nos dimos cuenta que no sabemos cuando la vida nos regalará la oportunidad de volver a ese sitio, sacamos energía de donde no había y cada uno a su ritmo se adentró en la subida. 

No voy a mentir. Fue algo muy cansador y tuve que detenerme en varias ocasiones para recuperar el aire, pero valió la pena haber completado el circuito porque accedimos a vistas increíbles. 

Viaducto - La - Polvorilla - Salta

Desde aquella plataforma, utilizada por los turistas que viajan en el Tren a las Nubes y se detienen a tomar fotos, observamos todo. El paisaje era muy amplio y obvio que el Viaducto La Polvorilla aún se robaba nuestras miradas. 

El final de un día hermoso

El sol desapareció y nosotros aún continuamos descendiendo por el mismo camino que subimos. Llegamos a los autos de noche, tomamos algunas fotos con el cielo estrellado y emprendimos la vuelta al hotel. 

El Viaducto La Polvorilla cumplió con todas nuestras expectativas. El puente ferroviario de 223,5 metros de largo es único. Fue inaugurado el 7 de noviembre de 1939 y desde el primer momento se lo admiró como una maravilla de la ingeniería, mezclada con arquitectura. 

Tren - A - Las - Nubes - Salta

En un principio fue utilizado por trenes de carga, hasta que en 1970 se sumó el Tren a las Nubes: un servicio turístico que originalmente partía desde Salta, pero que ahora funciona con menos frecuencia y completa un recorrido más corto desde San Antonio de los Cobres. 

Más allá de que sueño escuchar la noticia de que el ferrocarril volverá a realizar el mismo viaje que hace 50 años, no descarto el hecho de que el viaducto es de los iconos más grandes que tenemos en Argentina. 

Cena y a dormir

A pocos minutos de llegar al Hotel Amanecer Andino, nos cruzamos en la ruta con la familia Torres que volvía, al mismo tiempo, de Olacapato. 

Llegamos todos juntos al hospedaje donde José, el hombre que nos atendió de maravilla, nos había preparado un guiso exquisito para despedir el día. 

Cenamos, disfrutamos y nos reímos durante largos minutos de muchas anécdotas. Al otro día el viaje seguiría, pero el cierre de ese martes fue un momento espectacular. ¡De esos que no se olvidan jamás!

Más sobre el tercer Rally Solidario Argentino 

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