Nuestro último amanecer en Santa Rosa de los Pastos Grandes marcó lo que más tarde identificamos como el comienzo del final en cuanto a la tercera misión del Rally Solidario Argentino. 

Durante estas notas solemos hacer una narración de todo lo vivido en 24 horas, pero hoy, como es la última publicación de este estilo, podrás leer todo lo que sucedió en los cinco días finales de la travesía. 

El comienzo de la jornada 12, como les contaba, fue en Pastos Grandes. A pesar de estar en abril, ya el frío de la mañana se hacía notar. Bien abrigados guardamos todo en los vehículos, nos despedimos del maravilloso pueblo y empezamos a rodar rumbo a la capital.

¿El Renault 4 consiguió combustible? Si leíste las notas anteriores recordarás que recorrimos casi 150 kilómetros sin saber cuanta nafta quedaba en el tanque de la “Bestia Roja”. Solo teníamos la impresión que eran muy pocos litros. 

Lo adecuado hubiese sido llenar el tanque, pero en Pastos Grandes conseguimos cinco litros. Igualmente casi todos los vecinos se movilizaron para juntar esa cantidad, por lo tanto, estamos eternamente agradecidos. 

Camino al punto más alto de la travesía

Después de unas hermosas 48 horas en Pastos Grandes, una vez más nos encontramos avanzando sobre el ripio de la Ruta Provincial 129. ¿Próximo objetivo? Llegar a San Antonio de los Cobres antes de que el Renault 4 consumiera la última gota de combustible. 

No eran muchos kilómetros pero es un tramo en donde abundan las curvas y las pendientes. En varias ocasiones nos detuvimos a contemplar el paisaje, mientras que la temperatura de los vehículos volvía a normalizarse. 

Rally-Solidario-Argentino

Durante el viaje nos encontramos con la camioneta de René, el vecino de Pastos Grandes que tanto nos ayudó a conocer el destino. Sobre ella dejamos un cartón escrito con palabras de agradecimiento y un logo de “La Bestia Roja” para que nos recuerde.

Abra-Gallo-Salta-Argentina

La buena noticia es que superamos todas las adversidades del camino y llegamos a un punto conocido como Abra de Gallo. Allí el paisaje es bastante similar al de otros sitios de la puna, pero con el detalle que la ruta se trazó a 4.630 metros sobre el nivel del mar. 

Abra-Gallo-Salta-Argentina

Oficialmente fue la altura máxima que alcanzamos durante toda la misión solidaria. ¿Y el apunamiento? Más allá de que causó grandes molestias ni bien llegamos a la puna, para ese entonces el cuerpo se había aclimatado a la altura y no hubo nuevos malestares. 

Abra-Gallo-Salta-Argentina

Estábamos solos en medio de tanta inmensidad. Utilizamos el tiempo para tomar muchas fotos y descubrir algunas curiosidades de esta zona, ubicada a más de 3 mil metros de altura con relación a Salta capital, ciudad que nos volvería a recibir aquella noche.

A nadar en aguas congeladas

El último tramo hasta San Antonio de los Cobres, donde nos esperaba una estación de servicio salvadora, fue super interesante. Sobran las bajadas y la ruta se vuelve super angosta, pasando por sectores de cornisa. 

El paisaje es super bonito pero también hay que manejar con seguridad. Si quien conduce tiene ganas de disfrutar el lugar al 100%, es recomendado frenar todas las veces que sea necesario. 

Laguna-Kaly-Salta-Argentina

Entre curvas y más curvas, de golpe, entre tanta aridez, encontramos un espejo de agua fabuloso llamado Laguna Kaly. A todo esto Iván, fundador del Rally Solidario Argentino y guardavidas, nos avisó que si encontraba un espejo de agua, se tiraba a nadar. 

Durante más de dos semanas de viaje no habíamos visto nada similar, por eso él no perdió la oportunidad. Estacionó el Renault 4, se colocó un traje de neoprene y se adentró en las profundidades de la laguna. ¡El agua estaba helada!

Laguna-Kaly-Salta-Argentina

En ese momento nos encontramos con un señor que observó todo desde la orilla de la laguna. Nos contó su historia, mencionó que estaba ahí porque era parte del paisaje cercano a su hogar y hasta le donamos una radio. Un instante muy especial. 

Tanque lleno y a seguir viaje

Finalizado el momento deportivo, nos despedimos y seguimos viaje. A los pocos minutos llegamos a la bifurcación entre la Ruta 129 y la Ruta 51. Era el mismo sitio donde habíamos estado una semana antes, cuando viajabamos rumbo a Olacapato. 

Con tanta actividad nuestro cuerpo empezó a reclamar comida, pero nadie sabía cuándo ni qué íbamos a poder comer. 

Justo en ese momento, por cosas del destino, nos encontramos un vehículo que circulaba en dirección contraria y en su interior estaba Doña Marcela y toda su familia, para ofrecernos empanadas recién hechas.

Si no leíste las notas anteriores, te contamos que Marcela es vecina de Olacapato, nos hospedó en su casa por 48 horas y fue una parte esencial a la hora de planificar la misión solidaria. Luego de tanto compartido, la volvimos a encontrar y, una vez más, nos salvó. 

Fue un encuentro lindo pero breve porque había que seguir viaje. Luego de despedirnos, seguimos rodando hasta San Antonio de los Cobres y finalmente llegamos a la tan necesaria estación de servicio. 

Rally-Solidario-Salta-Argentina

Para nuestra sorpresa el Renault 4 no se estaba quedando sin combustible. Aún tenía 10 litros en el tanque. Entre risas completamos lo que le faltaba, además de llenar el depósito de gasoil de la Renault Kangoo. 

¡Hola Salta! Nos volvemos a encontrar

Finalizada la operación combustible, seguimos viaje por la Ruta 51 rumbo a Salta capital, donde más sorpresas nos esperaban. 

Salir de Cobres fue impactante porque por primera vez en una semana, las ruedas de los vehículos volvían a circular por una carretera asfaltada y a una velocidad promedio de 90 km/h. 

Todo el recorrido por la puna se realiza en ripio y en nuestro caso nunca logramos superar los 60 km/h. El cambio de superficie fue notorio y mucho más relajante para los pilotos del Rally Solidario Argentino que viajaban al volante. 

Durante la tarde de ese lunes disfrutamos a pleno el camino que pierde altura constantemente y cruza diferentes pueblos rodeados de montañas espectaculares, famosas por sus colores tan cambiantes. 

Rally-Solidario-Argentina-Salta

En el último tramo el cielo se nubló. Eso le agregó más mística al entorno, que ahora contaba con un denso manto gris que rozaba los picos más altos del cordón montañoso. 

Cerca de las 20 horas hicimos el ingreso oficial a la capital de Salta. Obvio que nos impactó el cambio porque pasamos de una zona tranquila, con poco movimiento, a una enorme urbanización con semáforos, bocinas y edificios por todos lados. 

¡Gracias Pato!

En la única noche por Salta capital que disfrutamos en el viaje de ida tuvimos el honor de ser invitados a cenar en la casa de Pato y su familia. Ella es una gran amiga del Rally Solidario Argentino y no dudó en abrirnos las puertas de su casa. 

Una semana después nos encontramos en la misma ciudad, pero en esta ocasión Pato nos recibió durante un periodo más largo, dado que compartimos dos hermosos días. 

En la ida, con tantas donaciones, el tiempo era oro y teníamos que intentar obedecer a la hoja de ruta. Sin embargo, a la vuelta, la situación era muy diferente. 

La idea inicial era solo pasar una noche, pero al otro día nos levantamos tarde, salimos a recorrer Salta y de golpe se hizo de noche. Perfecto para seguir disfrutando de la grata compañía. 

Si bien en lo de Pato abundaron las anécdotas, risas y hermosos momentos compartidos, casi todos estuvieron protagonizados con una rica comida de por medio. 

Empanadas-Salta-Argentina

En la primera noche cenamos carne. Al mediodía siguiente, unas clásicas empanadas salteñas fueron el menú abundante. Finalmente, en la segunda y última noche, Pablo, piloto, mecánico y excelente chef del Rally, nos sorprendió con un maravilloso guiso al disco. 

Es cierto que por muchos motivos en la puna hubo días que la alimentación no fue prioridad, pero antes de volver a Buenos Aires, no dejamos ni un plato lleno. 

 

Las últimas 48 horas

Tras las dos noches, encendimos los motores nuevamente e iniciamos otro tramo de viaje a casa. Nos hubiese encantado quedarnos más tiempo en lo de Pato, pero obvio que sobrarán oportunidades en un futuro cercano para volver a visitar a su hermosa familia. 

Desde Salta capital tomamos la famosa Ruta Nacional 9 que tantas anécdotas nos dio en esta tercera misión solidaria. ¿El objetivo? Llegar al Camping Los Mistoles de Cerro Colorado, Córdoba, en donde dormimos la segunda noche.

Rodamos y rodamos. En Rosario de la Frontera cargamos combustible y de ahí nos volvimos a encontrar con la Ruta Nacional 34 que atraviesa la pequeña parte de Tucumán (en donde dormimos a la ida) y nos dejó en Santiago del Estero. 

En la ciudad más vieja de Argentina nos dimos cuenta que era medio tarde, pero teníamos que seguir intentando cruzar el límite con Córdoba. 

Para quien no lo sepa, a mediados de abril del 2021 se colocó una restricción en el marco de la pandemia por coronavirus que no permitía circular después de la medianoche. Esa norma no estaba vigente a la ida, pero si condicionó la vuelta. 

¿Dónde estábamos en la medianoche del jueves 15 de abril? En una estación de servicio en Villa Ojo de Agua, Santiago del Estero, a unos 80 km del camping al cual queríamos llegar. 

Noche de carpa

Casi cuando esperábamos dormir en los vehículos, muy cerca de la estación de servicio había un camping llamado El Rancho. Preguntamos si podíamos utilizar las instalaciones para descansar y nos recibieron de maravilla a pesar de la hora. 

A la mañana siguiente levantamos campamento y el viaje continuó por la Ruta 9. Ingresamos a Córdoba y, luego de una parada de arreglos al Renault 4, nos detuvimos a almorzar en un pequeño pueblo llamado Las Peñas.

La idea era comer y seguir, pero la hora de la siesta fue más poderosa. Casi todo el equipo aprovechó la cálida tarde para descansar, antes de volver a rodar para estar cada vez más cerca de casa. 

Córdoba-Argentina

El siguiente paso por Córdoba fue medio caótico. Mucho tránsito y controles por todos lados. Tanto al ingreso como al egreso de la ciudad capital demoramos más de lo esperado, por lo tanto, terminamos agotados. 

La última noche pensábamos disfrutarla cerca de Rosario, pero la restricción de circulación nos sorprendió en Ballesteros, aún provincia de Córdoba, donde tiramos la carpa por última vez. 

Cierre de un viaje soñado

Día 16. Aún teníamos el gusto de los ricos fideos con atún que nos preparó Pablo la noche anterior, cuando hubo que volver a desarmar las carpas y salir a la ruta. 

Los últimos kilómetros de la aventura fueron excelentes. No hubo mucho tránsito, el clima se portó de maravilla, al igual que en los 15 días anteriores, y en plena tarde hicimos ingreso a la provincia de Buenos Aires. 

Cerca de las 18 horas cada uno ya estaba en su casa. Esa hermosa sensación en el pecho de haber cumplido con todo permaneció durante un largo tiempo. Casi tanto como el polvo en nuestro cuerpo, que solo podía quitar una buena ducha.

Solidaridad - Salta

Medio mes, más de 5.000 km, siete provincias y cientos de personas ayudadas, son algunas de las cifras de esta tercera misión solidaria que nos permitió acumular millones de anécdotas. 

Sabrán que para mí, Nacho, representante de El Diario de Viaje y el “encargado de las redes”, fue la primera experiencia de estas características. La encaré con mucha emoción pero también con la incertidumbre de no saber cómo iba a pasar tantos días lejos de casa. 

Hoy, a cinco meses de esa aventura, aún puedo decir que fue de las mejores que me tocó vivir. Me encuentro eternamente agradecido con Iván y los fundadores del Rally Solidario Argentino, así como también con todas las personas que nos ayudaron en el camino. 

Y si te quedás con ganas de más, te digo que ya está confirmada la cuarta misión solidaria. No dudes en colaborar con tus donaciones, así podemos seguir recorriendo el país con la responsabilidad de ayudar a quienes más lo necesitan.

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