Seleccionar página

La mayoría de las vistas panorámicas a la ciudad de Ushuaia permiten apreciar la imponente figura del Glaciar Martial que se extiende por una ladera de la Cordillera de Los Andes. Debido a su popularidad, turistas de todo el mundo viajan para conocerlo y experimentar las múltiples actividades que se pueden hacer en este lugar. 

Durante los meses de verano es mucho más sencillo recorrer la zona porque la nieve sólo puede estar presente al final del sendero, las condiciones climáticas son favorables y la enorme cantidad de horas de sol permiten disfrutar más tiempo en la montaña. 

Yo realicé este paseo el 9 de enero del 2020 y para vivir la experiencia al máximo, emprendí la caminata desde la puerta del Hotel Mónaco, donde me hospedé durante una semana. Durante el transcurso del día hubo momentos muy cansadores, tomé un camino equivocado, me perdí, pase calor y  frío. Sin embargo, todo quedó atrás cuando alcancé la cima. 

Paso a paso

Desde la Avenida San Martín al 1355 llegué hasta la Plazoleta de los Periodistas José Luis Cabezas, la crucé y seguí mi rumbo por la calle Gobernador Paz. En su intersección con Pontón Río Negro doble a la derecha y después de 800 metros di con la Ruta Nacional N°3.

A pesar de ser una zona urbanizada, estos barrios están mucho más alto en comparación a los del centro, por eso, las vistas son espectaculares y, para quienes no estamos acostumbrados, el relieve exige un buen descanso cada 15 minutos. 

Solo fue necesario transitar una cuadra por la Ruta N°3 para girar en la calle Gobernador R. Trejo Noel, caminar otras tres cuadras, girar a la derecha en Aldo Motter y finalmente llegar a las puertas del Glaciar Martial. 

Me perdí entre los bosques fueguinos: ¿Cómo evitarlo?

Al costado del pavimento existe un cartel con indicaciones para transitar el sendero patagónico que menciona “seguir siempre las señales amarillas”. Yo obedecí la norma y tomé el camino peatonal, que constantemente se cruza con el vehicular. Si bien no hubo problemas al principio, aparecieron a mitad de camino cuando crucé un puente y me desvié.

Por suerte no estaba solo. Dos ingleses, que también estaban desorientados, siguieron mis pasos equivocados y me pasaron. Luego de caminar durante una hora, los encontré de regreso, me mostraron un mapa y juntos detectamos que ese no era el sendero hacia el Martial. 

Como la señalización con chapas amarillas estuvo presente en todo momento, nunca imaginé que transitaba hacia otro lugar. Pero cuando volví a mi punto de partida, descubrí que existía un segundo camino en mal estado y con indicaciones similares. 

En ese momento noté que todos los aventureros utilizaban el acceso vehicular para llegar a la base y, como no quería volver a perderme, los imité para llegar lo antes posible. El trayecto es más largo, hay que cuidarse de los autos y no pasa entre los árboles, pero yo lo recomiendo como la mejor opción para realizar este paseo a pie porque no hay forma de perderse y siempre estás en contacto con otras personas. Además, las vistas también son hermosas. 

Recomendaciones

  • A pesar de las bajas temperaturas, siempre hay que llevar una botella de agua. Durante el primer trayecto (donde me perdí) me terminé una botella de 2 litros y no fue un día caluroso. 
  • Contar con diferentes capas de abrigo y, de ser posible, un impermeable. Yo me vestí con una remera, un buzo y una campera. Al principio pasé calor, pero en la segunda parte del trekking el clima cambió por completo y gracias a esta vestimenta pude seguir hasta la cima. 
  • Nunca está de más un par de bastones para senderismo, pero es elemental llevar el calzado correcto. El terrero es irregular, hay muchas corrientes de agua y siempre hay sectores con barro, por eso, tener zapatillas comunes puede ocasionar desde molestias a fracturas o esguinces. 
  • Todo este trayecto se puede realizar en auto y hay servicios de transfer, remis y taxi que parten constantemente desde el centro de la ciudad. Es una excelente opción si el tiempo no sobra y/o quieren guardar energía para el resto del paseo.