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San Carlos de Bariloche es el destino más visitado de la Patagonia Argentina y es una ciudad espectacular para disfrutar la naturaleza durante las cuatro estaciones del año. 

No importa si preferís tomar un rico chocolate caliente mientras cae la nieve o sos de los viajeros que les gusta mojar los pies en las profundas aguas del Nahuel Huapi en pleno verano. Bariloche siempre fue y será una buena opción. 

A la ciudad, que está ubicada a pasos de la Cordillera de los Andes, se puede llegar con diferentes medios de transporte. En mi caso realicé un viaje por tierra a bordo de un ómnibus que partió desde Buenos Aires y recorrió 1593 kilómetros en casi 24 horas. 

Si bien este ingreso por la Ruta 237 es uno de los más utilizados, los viajeros que llegan desde el norte y el sur de la Argentina lo hacen por la famosa Ruta 40, que une Jujuy con Santa Cruz. 

Para quienes deseen llegar más rápido, cientos de vuelos completan diferentes trazados en pocas horas. El Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria se ubica a solo 15 kilómetros del centro y existen múltiples transportes para llegar hasta tu hotel. 

Un viaje sobre rieles

Ya nombramos aviones, vehículos particulares y ómnibus, pero hay que señalar que a Bariloche también se puede llegar por vías. El Tren Patagónico es un antiguo ferrocarril que une la ciudad con Viedma, capital de Río Negro ubicada en el otro extremo de la provincia.

Es una experiencia única y muy frecuente entre los viajeros que tienen tiempo, porque completar el recorrido de 821 kilómetros puede llevar hasta más de 20 horas. El servicio ofrece su clase primera, pullman y camarote, además de un vagón comedor y sectores de carga. 

Capital nacional del turismo de aventura

Los dos millones de turistas que año tras año llegan a Bariloche siempre encuentran la manera de divertirse. Diversas opciones para hacer senderismo, esquiar, escalar montañas, navegar los lagos y surcar los bosques, entre otras actividades, permitieron que la ciudad obtenga esta distinción en noviembre del 2012.

Como adelanté al comienzo de la nota, el gran abanico de aventuras disponibles para el visitante se pueden organizar gracias al particular clima del lugar. 

En verano las temperaturas son muy agradables, rondan los 21°C y, en días de mucho calor, superan ampliamente los 30°C. Durante el invierno ocurre todo lo contrario porque es común que el termómetro se encuentre por debajo de los 0°C y abundan las nevadas. 

Los picos más famosos

Su cercanía con las zonas más elevadas de la cordillera permite encontrar cerros, montañas y volcanes, a pocos minutos de la ciudad argentina más poblada de los Andes Patagónicos. 

A 19 kilómetros está el Cerro Catedral, considerado por expertos como el centro de ski más desarrollado de Sudamérica. Las pistas cubren todos los niveles de experiencia y las más profesionales se diseñaron sobre los 2.000 msnm.

Su evolucionado y variado sistema de aerosillas permite acceder a cada sector habilitado mientras se disfruta de una vista panorámica inigualable. 

El Cerro Otto también se posiciona entre los más populares debido a la proximidad con la ciudad. Además del acceso principal, cuenta con diferentes senderos para caminar y hasta con un teleférico.

A poco más de 80 kilómetros de Bariloche se ubica el Cerro Tronador. Explorar los paisajes en la base se convirtió en una actividad muy popular y quienes tienen experiencia en escalada, pueden intentar alcanzar su cumbre posicionada a 3554 msnm. Este volcán inactivo marca el límite entre Chile y Argentina. 

Excelencia en chocolate

San Carlos de Bariloche es considerado por muchos viajeros como el destino con el mejor chocolate. En la ciudad hay diferentes comercios dedicados a trabajar el cacao y la calidad de sus productos mejora con el correr del tiempo.

Tanto en invierno como en verano, es prácticamente una tradición terminar el viaje en alguna chocolatería para ver su proceso de elaboración, probarlos y comprar en cantidad.

Con el fin de figurar en el famoso libro de los Records Guinness y demostrarle al mundo su talento, especialistas de la ciudad se unieron en 2015 para fabricar el huevo de Pascua más grande del mundo. Se necesitó 8 mil kilos de chocolate. 

A la par de este duro trabajo también se buscó elaborar la barra de chocolate más grande del mundo y se consiguió romper el récord en varias ocasiones. El actual fue establecido en 2019 con una barra que alcanzó los 200 metros de longitud.