Seleccionar página

Tras haber planificado el viaje durante todo el año, finalmente cerramos las valijas, nos subimos a la camioneta y en la madrugada del último 28 de diciembre iniciamos una nueva aventura rumbo a la hermosa provincia de Neuquén, ubicada en la Patagonia Argentina. 

Un largo camino nos separaba de Villa Pehuenia, un pueblo establecido en el medio de la Cordillera de Los Andes, a pasos de la frontera con Chile. Como ya es tradición en mi familia, nadie quería llegar rápido y disfrutamos del paisaje paso a paso. 

Desde el Sur del Gran Buenos Aires tomamos la Ruta 205 para cruzar la enorme provincia donde vivimos. Cañuelas, Lobos y Saladillo fueron las primeras ciudades que cruzamos, pero no tuvimos la oportunidad de parar en ninguna dado que era muy temprano y se aproximaba una gran tormenta. 

Bajo la cortina de agua llegamos a la hermosa ciudad de San Carlos de Bolívar, cerca de las 5 de la mañana. Recorrimos sus calles pero solo para cargar combustible y seguir camino. Aún faltaba un largo tramo hasta nuestra primer parada. 

Con el tanque lleno ingresamos a la Ruta 65 y viajamos dos horas. Luego de una parada para desayunar en la YPF de Guaminí, rodamos por la Ruta 33 y finalmente la abandonamos para tomar la Ruta 60. 

Cerca de las 10 de la mañana dejamos Buenos Aires en el retrovisor para visitar La Pampa. El mismo camino, que se transformó en la Ruta 18, nos llevó directamente hasta el pequeño pueblo donde pasamos la primera noche. 

Bienvenidos a Quehué

A mitad de camino entre la ciudad capital de Santa Rosa y la poblada General Acha, se encuentra el precioso municipio de Quehué. 

Está ubicado en el medio del campo y tiene menos de mil habitantes, pero es el plan perfecto para descansar luego de viajar 667 kilómetros. Sus calles amplias y arboladas conducen a la plaza central, que es el punto de encuentro para los vecinos. 

Nuestra elección de parar una noche en este pueblo fue por su famoso hotel. Su puntuación es de tres estrellas, pero tiene estacionamiento, habitaciones individuales, matrimoniales, suites, comedor, patios y una espectacular pileta para disfrutar durante tu estadía. 

¿No te convenció todavía? Bueno, podes reservar una habitación con menos de 2 mil pesos. Un plan ideal para descansar y seguir viaje. 

Cruzamos la famosa Ruta del Desierto

Luego de probar el rico desayuno (que está incluído en el precio final) iniciamos la segunda parte del viaje y en menos de una hora nos detuvimos bajo el cartel que te da la bienvenida a la Ruta 20, mejor conocida como la Ruta del Desierto. 

El tramo de 200 kilómetros conecta la ciudad de 25 de Mayo con Chacharramendi y es muy  conocido entre los ruteros porque se extiende prácticamente en línea recta, no hay lugares para descansar en el medio y suele ser una zona muy ventosa. 

A estos factores se le suma que fue escenario de numerosos accidentes, causados en su mayoría por conductores que se quedan dormidos y despistan.

Fuera de estas menciones, la ruta es similar a cualquier otra. Su estado es impecable, es muy transitada en todo momento y es la opción más rápida para ingresar a la Patagonia. Si no tenes sueño al recorrerla y respetas todas las normas de tránsito, es un trazado muy agradable. Lo recomiendo totalmente. 

¡Llegamos a Neuquén! 

La Ruta 20 finaliza en su intersección con la Ruta 151, que nos lleva directamente a la capital de Neuquén. Una ciudad increíble, rodeada de parques, edificios, centros comerciales y lindas avenidas. 

En una nueva parada a cargar combustible aprovechamos para almorzar y luego seguimos viaje. Aún faltaban 326 kilómetros para llegar a las cabañas que nos esperaban frente al Lago Moquehue. 

Desde este punto ingresamos a la Ruta 22 para completar el último tramo rumbo a la cordillera. Salir de la ciudad nos llevó más de lo esperado porque hasta diciembre del 2019 la calzada estaba reducida por obras. Nada que impida seguir disfrutando del viaje. 

Cutral Co y Zapala fueron las ciudades más grandes que nos topamos en el camino, el cual es en subida constantemente. En esta última ciudad doblamos para ingresar a la Ruta 40 y seguir rumbo a Las Lajas, donde otra vez paramos a cargar combustible!

Desde Zapala existe la posibilidad ir hasta Villa Pehuenia por la Ruta 13, pero por recomendación de los locales que nos avisaron que estaba en mal estado, realizamos el pequeño desvío por la 40.

Paisajes únicos

Luego recorrer Argentina durante dos días en los cuales viajamos con lluvia, sol, por rutas rodeadas de campo y hasta por el medio del “desierto”,  las últimas horas de viaje nos regalaron el mejor paisaje. 

Desde Las Lajas ingresamos a la Ruta 242, camino al límite internacional con chile. El asfalto, que está en muy buenas condiciones, gana altura con velocidad y rodea decenas de valles arbolados, interrumpidos únicamente por el paso de ríos de deshielo. ¡No hay palabras para describirlo!

Pocos metros antes de llegar a la frontera, nace la Ruta 23 que es la única forma de ingresar a Villa Pehuenia desde este punto. Tiene una extensión de 50 kilómetros, es toda de ripio y sigue bordeando las hermosas montañas. 

Recomendaciones: hasta diciembre del 2019 el camino estaba muy bueno, pero siempre se debe manejar con precaución y respetar la velocidad máxima. 

Yo fui en pleno verano, pero en invierno las nevadas son muy comunes en este lugar y hay temporadas en que la ruta se cierra porque es intransitable. Consulta si la calzada está habilitada antes de emprender tu viaje.