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Nuestro primer viaje del 2020 empezó de la mejor manera, gracias a la espectacular travesía que logramos concretar entre Buenos Aires y Neuquén. Si bien todos los paisajes son hermosos, los últimos recorridos entre Villa Pehuenia y Moquehue fueron únicos. 

Con todas las precauciones finalizamos el recorrido por la Ruta 23 que nos dejó en el corazón de Pehuenia. Un buen tramo de asfalto cruza el pueblo de punta a punta, sobre el cual hablaremos con detalles más adelante. 

Por la ventana logramos ver gran parte del Lago Aluminé y ya quedamos enamorados, pero nuestro viaje de 1492 kilómetros por el centro de la Argentina aún no terminaba. 

Para disfrutar a pleno de la naturaleza, habíamos alquilado una cabaña en la localidad de Moquehue, ubicada a 15 kilómetros de Pehuenia. La calzada se transformó en ripio una vez más y seguimos explorando la zona. 

Este sector de la Ruta 11 tiene muchas curvas, por eso recomiendo siempre ir tranquilo, respetar las velocidades máximas y solicitar información del lugar si hace falta. Todos los alojamientos se encuentran perdidos entre los bosques patagónicos y encontrarlos puede ser un desafío. 

La puerta al paraíso

Las altas montañas que rodean trazado se abren para dar paso al Lago Moquehue. En este momento se puede apreciar también los principales campings de la zona, llamados “Nahuelito” y “El Verde Moquehue”, que están rodeados por un pequeño bar al borde del agua. 

Si bien para llegar al centro de la localidad quedaban 7 kilómetros, nuestro alojamiento nos esperaba a mitad de camino. Con dificultad para encontrar la entrada, logramos acceder y no pudimos creer la vista que nos había tocado. 

Cabañas Arroyo Verde tiene dos amplias construcciones de madera frente al lago. Debido a las condiciones del terreno, una escalera permite acceder a la playa de piedra en cuestión de segundos, donde te ofrecen tres kayaks para navegar de forma gratuita y por tiempo ilimitado. 

En cuanto a la cabaña, sus habitaciones divididas en dos plantas son amplias y reconfortantes. Ambas tienen una parrilla, calefacción, cochera techada y grandes ventanas para admirar el paisaje todo el tiempo. 

Un paseo por el centro del lugar

Como les mencioné, el corazón de Moquehue estaba a 10 minutos en auto de donde habíamos alquilado. Rumbo a conocerlo logré observar la cantidad de opciones para alojarse que hay, además de bares espectaculares para disfrutar una rica comida.

Al ingresar a Moquehue encontramos la única capilla del lugar, el puesto de Gendarmería Nacional y el único cajero automático de la zona. Sin salir de la ruta vimos cómo se une con algunas calles que llevan al barrio principal, donde también hay alojamientos para turistas. 

Otro de los puntos más destacados de este sector es la Hostería Bella Durmiente. El majestuoso lugar recibe viajeros desde hace más de 60 años y fue el primero de su tipo en esta parte de la Patagonia. 

Si no quieren alojarse acá, pueden visitarlo para degustar la comida local en su restaurante. Opción ideal para probar los alfajores hechos con el fruto de araucarias. ¡Estos árboles milenarios son un ícono de Neuquén y se encuentra por todos lados!

Un lugar ideal para descansar

Villa Pehuenia es hermoso pero tiene un gran porcentaje de turistas todo el año. Si querés tener la sensación de estar solo en el medio de la Cordillera de los Andes, relajarte en completo silencio mientras miras el lago y disfrutar una exquisita cerveza local, Moquehue es el lugar que estás buscando. 

Nosotros estuvimos solo siete días y en pleno verano. Recorrimos sus bosques, exploramos el pueblo y pasamos largas horas navegando el Lago Moquehue con los kayaks. Es un lugar que no tiene punto de comparación con otros de la Patagonia y que todo viajero debe visitar alguna vez en su vida.