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Nuestro gran viaje por Neuquén fue ideado para iniciar el 2020 en el corazón de la Cordillera de los Andes y por suerte salió todo a la perfección. Disfrutamos la mañana, vimos el espectacular atardecer y cerramos el día con una exquisita comida. 

De casualidad, o como a mi me gusta pensar, por cosas del destino, desde el 2016 las vacaciones familiares se realizan durante los últimos días de diciembre, con el objetivo de empezar el nuevo año en algún lugar lejos de casa. 

La primera aventura fue en la hermosa ciudad de Mar del Plata, en Buenos Aires. 12 meses después cerramos el 2017 en Mendoza, enero del 2019 nos agarró en Misiones y Moquehue fue el lugar que elegimos para iniciar este año.

Recuerdo que empezamos el 31 con unos ricos mates, mirando el lago desde las espectaculares cabañas que alquilamos. Al mediodía nos subimos todos a la camioneta y salimos para realizar el primer paseo del día. 

Al concluir el viaje de 15 minutos, ingresamos al centro de Moquehue. El plan era ir al supermercado a comprar todo lo necesario para el festejo de la noche, pero cuando terminamos nos dimos el gusto de seguir explorando la zona. 

Casa por casa

Luego de recorrer las calles principales, abandonamos la Ruta 11 para visitar la Playa Sur del Lago Moquehue. Como era de esperarse, el hermoso sector de canto rodado tiene unas vistas inigualables a la ciudad y también a las zonas más alejadas. 

Tras permanecer durante 30 minutos en los cuales pudimos apreciar la Cordillera de Los Andes, el agua cristalina, los bosques patagónicos y hasta la punta del Volcán Batea Mahuida, seguimos paseando por los barrios. 

A diferencia del centro, donde las casas están prácticamente al mismo nivel de la ruta, el relieve es muy distinto en esta parte. Las calles son verdaderamente empinadas y los terrenos se extienden sobre una ladera. 

Las vistas son espectaculares pero la calzada es de tierra, y si no se tiene experiencia previa, trae dificultades para circular con un vehículo. Si están con tiempo les recomiendo conocerlas a pie

Un atardecer de película

Al igual que en toda la Patagonia, el sol se oculta más tarde durante los meses de verano y eso permite sacarle mayor provecho al día. Luego de merendar sobre la playa que está frente a las cabañas, aproveché algunos minutos para admirar el paisaje una vez más. 

Si bien el sol se esconde por detrás de la cordillera, el atardecer fue único. Ese 31 de diciembre las pocas nubes que cubrían el Lago Moquehue se pintaron de un color rosado. Con la vista puesta en el horizonte, me relajé con el sonido del agua y despedí el último día de un maravilloso año. 

La temperatura suele disminuir considerablemente cuando cae la noche en esta zona de Neuquén, pero aquella fue la excepción. Me hubiese quedado un largo tiempo sentado en la playa, pero había que iniciar los preparativos para la cena. 

Pollo al disco entre los bosques patagónicos

Vale aclarar que no me llevo bien con la cocina, pero por suerte a mi familia le sucede todo lo contrario. Año a año se superan con los platos que preparan para esta fecha y el pollo al disco que hicieron en Moquehue ya lidera el ránking de las mejores comidas. 

A pesar que a la noche suele haber muchos insectos, se pudo cocinar a fuego lento en la parrilla de la cabaña, ubicada en la chochera. Cerca de las 22 todo estaba preparado y llegó la mejor parte: comerlo. 

Entre risas y anécdotas se hicieron las 12 y alzamos las copas. Empezamos un nuevo año lejos de casa pero juntos, disfrutando de una gran aventura la localidad de Moquehue.