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San Carlos de Bariloche es una ciudad increíble y con paisajes únicos de la Patagonia Argentina, pero también esconde una gran historia, tiene importantes construcciones y es uno de los polos científicos y tecnológicos más grande del continente. 

Los ricos lugares para disfrutar del excelente chocolate cautivan al visitante local y extranjero. Sin embargo estos no son el único atractivo que tiene la zona más urbanizada porque podemos encontrar restaurantes, cervecerías, pizzerías y casas de comida artesanal. 

Las avenidas Mitre, Perito Moreno, María Elflein, Angel Gallardo y General Tiscornia, son las principales arterias del centro. Además de los sectores gastronómicos, también es el lugar con más opciones de alojamiento, que van desde hoteles lujosos hasta los hostel reconfortantes. 

Otra de las formas para explorar la ciudad es la avenida que se extiende en paralelo al Nahuel Huapi. Desde acá no solamente vamos a poder contemplar la ciudad, sino también admirar el espejo de agua y las montañas en el horizonte. 

Centro Cívico

El Centro Cívico se ubica en el corazón de Bariloche. Se trata de un importante complejo fabricado con piedras extraídas del Cerro Carbón e inaugurado el 17 de marzo de 1940. 

Desde el primer día se convirtió en un emblema de la ciudad, que fue creciendo a su alrededor. Debido a su importancia, fue declarado como monumento histórico nacional a mediados de 1987.

Como se encuentra dividido por zonas, actualmente se le puede dar grandes usos. El sector Este está ocupado por el Museo de la Patagonia Francisco Pascasio Moreno, que abrió sus puertas hace 80 años y se mantiene en pie. 

En el ala Norte funciona la municipalidad, que se la puede identificar desde afuera por una gran torre con reloj. La aduana también fue colocada en esta área. 

Finalmente el lado Sur estuvo administrado por el Correo Argentino durante muchos años y ahora se convirtió en una Sala de Exposiciones. La Policía de Bariloche recibió el último espacio disponible, en el ala Oeste del Centro Cívico. 

La Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento también forma parte de este complejo, a pesar de que se inauguró mucho antes de la construcción. Está en funcionamiento desde el 21 de marzo de 1928 y es un hermoso lugar para visitar en cualquier época del año. 

El famoso Lago Nahuel Huapi

Después de dar un gran paseo por las avenidas principales y conocer al máximo el Centro Cívico, podrán notar las hermosas vistas que el lugar tiene al Nahuel Huapi. 

El lago es un ícono de Bariloche, a pesar de que el 80% de su superficie se encuentra en Neuquén. Sus 700 metros sobre el nivel del mar es un dato a tener en cuenta, pero su profundidad es mucho más interesante. Luego de muchos estudios, se logró establecer que el punto más alejado de la superficie está a 464 metros. 

Durante los meses de verano los turistas suelen disfrutar los días soleados en estas costas. Playa del Centenario, Playa del Centro, Melipal, Playa Bonita, Playa Serena y Villa Tacul, son las más populares y visitadas de diciembre a marzo. 

El calor permite que muchos se animen a meter los pies en el agua y hasta sumergirse en algunos casos, pero lo cierto es que en invierno el Nahuel Huapi también se puede disfrutar. Tomar algunos mates en la orilla para entrar en calor o mirar el atardecer entre las montañas nevadas, son excelentes planes. 

Navegar las aguas profundas es una actividad muy realizada durante todo el año. Las excursiones pueden ser breves o de varias horas, pero en todos los casos siempre nos regalan grandes vistas del paisaje. La Isla Victoria, ubicada a 31 kilómetros del centro, es la más elegida por los turistas. 

 

De un pequeño pueblo a un polo científico internacional

 

Bariloche está habitado desde hace miles de años, pero no fue hasta mediados del siglo XIX que comenzaron a llegar y asentarse los primeros visitantes. El reconocido Francisco Pascasio Moreno, identificado como “Perito Moreno”, fue el primero en izar la bandera argentina en este lugar de la Patagonia, el 22 de enero de 1876. 

El permaneció mucho tiempo explorando las tierras, pero el primero en mudarse con su familia a este lugar fue el chileno José Tausche. De todas formas no pudo disfrutarlo mucho porque ocho años más tarde se ahogó mientras navegaba un río. 

Para 1895 ya había un almacén que le correspondía al comerciante Don Carlos Wiederhold. En ese año, Enrique Patterson Neil, pionero inglés en el Nahuel Huapi, le envió una carta con el nombre del destinatario mal escrito. En vez de referirse a “Don Carlos” escribió “San Carlos” y, en 1927, este error fue incluído en el nombre de la ciudad a modo de homenaje. 

Bariloche, fundado el 3 de mayo de 1902, se urbanizó muy rápido. Para ese entonces ya tenía un telégrafo, correo y camino hasta Neuquén. Con la construcción del Centro Cívico, la iglesia catedral y la primera ruta asfaltada de la Patagonia que une el centro con el prestigioso Hotel Llao Llao; se terminó de transformar en un verdadero punto turístico. 

En la actualidad, además de recibir a dos millones de visitantes por año, la ciudad también es considerada uno de los polos científicos y tecnológicos más importantes de América. El Centro Atómico Bariloche, la sede de INVAP y el Instituto Balseiro, le dan su reconocimiento a nivel mundial.