Conocer todo Londres en una semana es imposible. La ciudad es inmensa y en cada esquina tiene algo interesante para descubrir. Sin embargo, tratamos de sacarle el mejor provecho a nuestra visita y así fue como planificamos un recorrido nocturno en Piccadilly Circus.

El cuarto día de paseo había sido agotador. Viajamos en el famoso autobús rojo, conocimos en detalle el Greenwich Park, almorzamos en Vanbrugh Park, atravesamos el Río Támesis por un túnel y hasta nos subimos a un tren ligero sin conductor. 

Regresamos al hotel muy felices. Cansados pero felices. Al día de hoy, mediante un análisis a la distancia, creemos que esa felicidad superó al cansancio y por eso antes de que finalizara la jornada, salimos una vez más para vivir la noche londinense. 

El espectacular Piccadilly Circus

Dejamos nuestra habitación en el Marlin Waterloo para adentrarnos, otra vez, en la estación del metro Lambeth North.  Sin combinaciones subterráneas, salimos a nivel de calle al poco tiempo, precisamente en la multitudinaria Piccadilly Circus Station. 

La estación está en ese lugar exacto donde dos avenidas enormes del barrio Westminster se conectan, por eso el solo hecho de pisar la esquina ya es un espectáculo.

Mucha gente, vehículos por todos lados, la Shaftesbury Memorial Fountain y decenas de carteles luminosos con publicidades llamativas, son algunas de las características que permiten describir el paisaje. 

Si bien el lugar es muy lindo, nosotros nos quedamos con todo lo que se puede conocer en las inmediaciones. Este punto permite acceder a la zona de Londres que reúne los teatros más prestigiosos, algunos de los pubs más emblemáticos y las populares discotecas. 

¡Chinatown!

Casi sin planificarlo, iniciamos una caminata por la Shaftesbury Ave y en ningún momento dejamos de observar lugares que nos llamaran la atención. No éramos los únicos porque es un sitio muy visitado, principalmente de noche, pero lo supimos disfrutar. 

La avenida lleva dicho nombre porque está dedicada a Anthony Ashley-Cooper, VII conde de Shaftesbury. Esta avanza en dirección noreste hasta New Oxford Street, cruzando Charing Cross Road en Cambridge Circus.

Entre paso y paso llegamos a un espacio sorprendente: Chinatown. En pleno corazón de Londres existe un pequeño barrio dedicado exclusivamente a la cultura china y lo recomendamos totalmente. 

En la foto de esta nota podrán ver cómo la Wardour St está decorada con luces rojas y rodeada de comercios llamativos, donde uno puede comprar ropa, comida y muchos productos más, característicos del país asiático. 

De teatro en teatro

Si hay algo que no le falta a los alrededores de Piccadilly Circus son los teatros. Además de los prestigiosos edificios que albergan enormes salas profesionales, llama mucho la atención las obras que allí se encuentran. 

En la mayoría de los casos, son puestas en escena históricas dado que llevan décadas cautivando al público local y extranjero. 

Sobre el final de la nota, en la parte destinada a las fotos, podrán ver un ejemplo: The Mousetrap – obra escrita por Agatha Christie, de fama internacional por ser la de mayor permanencia mundial en cartel. Se realizó sin interrupciones desde 1952 hasta marzo del 2020. 

Durante nuestro viaje por Londres no tuvimos la oportunidad de presenciar ninguna función, pero lo recomendamos sin lugar a dudas. Solo recordá el detalle del idioma, dado que en la mayoría se habla en inglés. 

Conocimos la tienda de chocolates más grande del mundo

Las horas continuaban avanzando y llegó el momento de emprender la vuelta hacia el corazón de Piccadilly Circus. 

En el camino seguimos cruzando emblemas de la cultura londinense cómo el Sondheim Theatre, Apollo Theatre, Gielgud Theatre, Palace Theatre (con una obra de Harry Potter que se realizó ininterrumpidamente desde junio del 2016 a marzo del 2020), The Hippodrome Casino London y el increíble Odeon Leicester Square.

Tras conocer Leicester Square, llegamos a una esquina que nos impactó desde el primer momento porque, de un lado está la tienda M&M’s World y del otro se encuentra The LEGO Store.

A la de los históricos bloques de plástico decidimos dejarla para otra visita, pero no resistimos la tentación de ingresar al local de chocolates más grande del mundo. 

Ocupa una superficie de 3.250 metros cuadrados y cada rincón está muy bien aprovechado. Obvio que existen múltiples puntos de venta en su interior, pero también se presta para conocerlo como una atracción turística. ¡No compramos nada!

Otra vez a la Piccadilly Circus Station

Después de tomarle una foto a los cuatro personajes de M&M’s World que representan la icónica imagen donde The Beatles cruzan Abbey Road, caminamos 300 metros hasta la estación del metro. 

Entre foto y foto se nos pasó el tiempo volando. Era casi la medianoche cuando nos subimos a la formación que nos llevó rápidamente al hotel, ubicado del otro lado del Río Támesis. 

Aún no habíamos cenado y las piernas nos pedían a gritos que dejemos de caminar, por eso despedimos temprano a Piccadilly Circus.

Más allá de la esquina tan famosa, todo el barrio que la rodea tiene mucho para ofrecer. Es imposible conocerlo en una sola noche. Es imposible conocerlo en un solo viaje. Por eso… Es un sitio que debería estar incluido en las guías de todos los viajeros. ¡No te lo pierdas!