La fecha que elegimos para viajar a Londres no fue aleatoria. Buscamos que coincida con nuestro aniversario de 25 años de casados, lo conseguimos y coronamos la noche con una cena a 160 metros de altura. 

Después de un precioso día en el cual viajamos en metro y conocimos sitios emblemáticos de Camden, regresamos al hotel para darnos un buen baño. 

El descanso fue breve porque volvimos a salir de nuestra habitación para hacer un recorrido nocturno, rumbo al prestigioso restaurante donde teníamos una mesa reservada para degustar sus platos. 

¡Otra vez al metro!

A esta altura ya no hace falta mencionar que el sistema de metro es muy avanzado en Londres. Uno de los mejores transportes públicos para recorrer la ciudad de punta a punta. 

Desde la estación Lambeth North, ubicada a 50 metros del hotel, iniciamos un recorrido hasta la estación Bank, ubicada del otro lado del Río Támesis, en pleno corazón la “City of London” (distrito financiero más importante del mundo). 

Salir del subterráneo es increíble porque te topas inmediatamente con el Banco de Inglaterra. Su estructura es imponente gracias a las enormes columnas que la caracterizan. 

Bienvenidos a The Walkie Talkie

El metro nos dejó a 300 metros del edificio donde elegimos cenar. La moderna construcción de 160 metros de altura y 37 niveles se la conoce por su apodo (The Walkie Talkie) pero su nombre oficial es “20 Fenchurch Street”.

Si bien es utilizado para múltiples finalidades, los pisos más elevados están destinados al sector gastronómico en un complejo que tiene su propio nombre: Sky Garden. 

Ahí hay dos restaurantes y tres bares. Con estas palabras puedo dar a entender que es un sitio pequeño y que está todo junto, pero no. No te confundas. Los dos niveles son enormes, espaciados y fueron diseñados para que disfrutar ricos platos o tragos mientras se observa toda la ciudad. 

Sky Pod Bar y el City Garden Bar, están abiertos durante todo el día, por eso son sitios ideales para tomar algo con colegas o amigos luego de una larga jornada laboral. 

Nosotros reservamos en el restaurante Darwin Brasserie, ubicado en un piso intermedio, con increíbles vistas panorámicas al centro de Londres. Excelente opción si querés probar la típica cocina británica. 

En lo más alto de la torre se encuentra el Fenchurch Terrace, categorizado como un bar exclusivo, y el Fenchurch Restaurant. Los precios suelen ser un poco más caros que en el nivel de abajo, pero en todos lados los productos son de primera calidad. 

Nunca faltan las anécdotas

Gracias al poder del Internet, logramos reservar la mesa con tres meses de anticipación y desde Buenos Aires. Eso nos permitió movernos con mucha tranquilidad por la ciudad y evitar los nervios de último momento. 

Ni bien ingresamos al “20 Fenchurch Street” ocurrió la primera anécdota de la noche. Cuando llegamos a la recepción nos encontramos a una joven e inmediatamente intentamos entablar la conversación necesaria para indicarle sobre nuestra reserva. 

En ese momento se nos complicó sacarle provecho a nuestro inglés básico y, cuando pensamos que ella no iba a entender nada, sorprendió con una contestación en en castellano: “¿Son argentinos?”

Tras afirmar con la cabeza, nos contó que ella también. Nació, se crió y vivió en Mar del Plata, pero dejó todo atrás para cambiar su estilo de vida en Londres. 

Cena entre las nubes

Después del momento divertido, encaramos los ascensores para llegar hasta el piso 36. Antes tuvimos que pasar por un lugar donde hay guardias de seguridad, quienes cumplen la tarea de revisarte con palmadas para chequear que no llevas nada peligroso. 

Desde el nivel de calle a la terraza del Sky Garden, ubicada a 160 metros, tardamos menos de 30 segundos. Casi sin darnos cuenta el moderno ascensor avanzó muy rápido. 

Las puertas se abrieron y no podíamos creer donde estábamos. Luces, decoraciones, mesas, música agradable y todo un área vidriada con vistas panorámicas al centro de Londres. Belleza total. 

Segundos después de acomodarnos en la mesa, llegó la moza, se presentó y, al mencionarle que no dominamos muy bien el idioma local ella indicó que haría todo lo posible para hablar lento y así poder concretar las charlas. 

Recibimos la carta (que está toda en inglés) y casi sin dudar elegimos un plato titulado “Darwin Beef Burger”. Queríamos ir a lo seguro, por eso, al leer la palabra “Burger” supimos que se trataba de una hamburguesa. 

Noche inolvidable

La comida, que fue acompañada con cerveza, estuvo muy buena. La noche avanzó y en cierto momento apareció la moza para mencionar que desde el restaurante nos iban a obsequiar dos copas de sidra para el brindis. 

Cuando llegó con los dos vasos, notamos que traía otra sorpresa: un postre de chocolate sobre un plato marrón, decorado con la frase “Happy 25th Anniversary”. 

Es de suma importancia mencionar que en toda la noche no hubo nadie que nos preguntara el motivo de nuestra cena. Entonces…¿Cómo lo supieron? Se basaron en la reserva que habíamos hecho tres meses antes, donde muy brevemente comentamos la importancia de la fecha. Increíble la atención. 

Cerca de la medianoche terminó nuestro turno de cena y nos levantamos para caminar un poco más por las instalaciones, disfrutar de las vistas e intentar tomar algunas fotos. 

Queda claro que cenar y/o almorzar en este sitio no es económico. El lugar, la comida y el tipo de servicio hace que los platos sean más caros que en otros sitios de la ciudad. Sin embargo, uno gasta lo esperado, es decir, la relación precio/calidad es impecable. Lo recomendamos sin lugar a dudas. 

Caminata nocturna y a dormir

Desde las alturas notamos que “The Walkie Talkie” está muy cerca de la “Torre de Londres” y automáticamente decidimos caminar para conocerla. 

Obvio que por la hora no pudimos ingresar pero contemplarla por fuera es increíble. El castillo medieval de casi 1000 años de antigüedad, emplazado a pasos del Río Támesis, es otro icono de Londres. 

De regreso al hotel surcamos el río por un sendero peatonal y encontramos el Coppa Club. A pesar de ser un comercio más, ideal para tomar algo con lindas vistas, su fama internacional se debe a que fue escenario de una de las reconocidas películas de “Misión Imposible”.

Primera noche de aventuras en Londres y salió de maravilla. No podíamos estar más contentos. Era momento de acostarnos a dormir en la cama king size, dado que a las pocas horas seguiríamos compartiendo momentos especiales en suelo londinense.