Amanecer en Londres fue especial. Por primera vez abríamos los ojos tan lejos de casa, con una ciudad hermosa e histórica para recorrer. Aquel día organizamos caminatas por todo el municipio de Camden. 

Al poco tiempo que el sol empezó a alumbrar por la ventana del hotel, nos levantamos, preparamos el desayuno dentro de la habitación y salimos a iniciar nuestro primer paseo.

Tras el pequeño inconveniente con la tarjeta de crédito, nos habíamos quedado casi sin dinero en efectivo. Visitar una casa de cambio tendría que ser la primera actividad y, para estar seguros de elegir la correcta, tomamos las recomendaciones de los locales. 

Si bien en todas el tipo de cambio es bueno, nos supieron decir que hacia el norte de la ciudad se obtienen mejores precios. Tras fijarnos en el mapa, descubrimos que Camden era el sitio perfecto y allá fuimos. 

Recomendaciones para viajar en el metro de Londres

La distancia a recorrer no era tan grande pero para aprovechar el tiempo decidimos utilizar por primera vez el metro. Encontrarlo no fue difícil porque a 50 metros del Marlin Waterloo está la estación Lambeth North, pero si fue necesario estar informados para vivir una linda experiencia. 

¿Cómo conseguir la tarjeta para viajar? ¿Cuál elegir? A pesar de que todas se adquieren en los comercios y estaciones, cada una se diferencia entre sí y tiene mayor utilidad para el tipo de recorrido que quieras hacer. 

Nosotros elegimos la Day Travelcard. Es muy útil para quienes no tengan planeado hacer muchos viajes en metro ni tampoco alejarse bastante de la ciudad. La misma permite utilizar el metro de manera ilimitada por 24 horas y existe una versión, un poco más cara, de siete días.

Otra muy famosa es la Oyster Card. Ideal si tenes planeado usar más seguido el metro, quedarte más días en la ciudad e incluso emprender recorridos más extensos rumbo a barrios alejados del centro. 

La misma no viene con carga, por lo tanto deberás comprarla y luego depositarle las libras que quieras gastar en el metro. Lo bueno es que podés devolver tu Oyster Card cuando termine tu viaje y, si te quedó dinero en la misma, te lo devuelven. 

Ambas son buenas opciones, hay de todos los tipos y en algunos casos también pueden ser utilizadas en otro medio de transporte público. Acá podrán encontrar información aún más detallada. 


¡Llegamos a Camden Town!

El viaje subterráneo fue espectacular. Si bien hay un montón de líneas que circulan casi por el mismo lugar, todas están identificadas con un color y siempre hay señales en las paredes y en el suelo para que no te pierdas. ¡Ideal para quienes no manejamos muy bien el inglés!

Una vez que pusimos los pies sobre la ciudad, iniciamos la búsqueda de una casa de cambio mientras aprovechamos para conocer la zona. Nos gustó recorrer los comercios llenos de vida, ubicados en viejas construcciones del siglo XX. 

La mayoría se encuentra emplazado sobre la histórica avenida Camden High Street y se destacan por tener un pequeño espacio a nivel de calle, seguido de un enorme subsuelo decorado con miles de productos. 

No podemos mentir. Estuvimos tentados a comprar zapatos, remeras, camperas y muchas cosas más, pero nos resistimos para evitar entrar en gastos desde temprano. 

Tras decidirnos sobre en cual casa de cambio ingresar, logramos el objetivo. Nos costó un poco hacernos entender con nuestro nivel básico de inglés, pero por suerte coincidimos en el mismo lugar con unos viajeros argentinos y entre todos nos ayudamos. Lindo momento. 

Desde el multicultural Camden Town al señorial Primrose Hill

La mañana continuó su curso y de manera inesperada llegamos al Canal Regent´s que separa en partes a Camden Town de Primrose Hill. Ambos están dentro del mismo municipio pero son localidades muy distintas. 

Tras cruzar un pequeño puente logramos adentrarnos en las calles del barrio señorial. También podríamos haberlo llamado “lujoso” si tenemos en cuenta el desfile de autos superdeportivos estacionados en la calle, pero acá nadie busca ostentar nada. Es su estilo de vida. 

Las casas son coloridas, tienen sus años y la mayoría demuestra todas las características de la típica vivienda londinense. Un paisaje hermoso, ubicado a pasos de espacios verdes como, por ejemplo, el inmenso Regent’s Park. 

Nueva caminata rumbo a las famosas estaciones ferroviarias

Después de largas horas de recorridos regresamos a Camden Town para almorzar. Teníamos hambre y muchas ganas de seguir recorriendo, por eso comprar un plato simple en un local de comida rápida fue la mejor opción. 

Con la panza llena, emprendimos otro recorrido dentro del mismo municipio hasta llegar a una zona urbanizada donde se encuentran dos estaciones de ferrocarril muy importantes para Londres, Inglaterra, Reino Unido y el mundo. 

St. Pancras Station y King’s Cross Station, son dos lugares emblemáticos de la ciudad y que casualmente están uno al lado del otro. 

La primera terminal férrea que mencionamos se encuentra bajo un enorme edificio estilo gótico del siglo XIX y es internacional. Además de brindar servicios internacionales, las instalaciones también disponen de un hotel lujoso. 

La segunda quizás tiene menos importancia si de viajes en tren hablamos porque solo opera dentro de Reino Unido. Sin embargo, es visitada por todo el mundo dado que en su interior se grabaron las famosas escenas correspondiente a la película Harry Potter, donde los magos atraviesan una columna para llegar al sitio donde los espera el Expreso Hogwarts.

Claro que todas las instalaciones están preparadas para recibir a miles de fanáticos que quieren conocer el sitio exacto donde estuvieron sus actores y también tomarse una foto en el centro comercial lindero, en el cual se recreó la escena en una simple pared. 

Una noche de lujo

Luego de un paseo tan extenso, tomamos el tren de vuelta al hotel para descansar, bañarnos y planificar un buen recorrido nocturno. 

Era 25 de febrero y quienes viajamos casualmente cumplíamos un nuevo aniversario de casados. Fue por eso que la cena de aquella jornada debía ser a puro festejo y así lo fue. 

La importancia de la fecha, sumado a todas las experiencias que vivimos aquella noche, merecen ser narradas en una nueva nota. Por eso… habrá que leer la próxima.