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La Piedra Movediza se convirtió en el punto más visitado de la Tandil y miles de personas al año desean realizar la corta caminata entre árboles para llegar al sector donde se encuentra, conocerla y disfrutar de las hermosas vistas. 

El recorrido es completamente gratuito y fue diseñado para que se pueda hacer en familia. La entrada principal está ubicada en la intersección de las calles Margarita Galfre y Dante Alighieri, a pocas cuadras de la Avenida Lunghi, utilizada para unir la Ruta 30 con el centro de la ciudad. 

El sendero se inicia en un sector repleto de árboles donde existe suficiente espacio para estacionar vehículos, distintos comercios y la Feria de Artesanos de La Movediza, que a esta altura es casi tan conocida como la piedra que le da su nombre. 

Caminar hasta la cima del cerro no es complejo pero puede llegar a representar dificultades para algunas personas. El trazado de piedra, que fue diseñado con muchas curvas, también tiene diferentes sectores para sentarse a descansar y apreciar el paisaje. 

La Piedra Movediza está emplazada al final de este recorrido e impacta a todos los visitantes por su enorme tamaño y posición. Sin embargo, ésta solo tiene 13 años de antigüedad dado que es una réplica de la original, destruida en 1912.

¿Dónde está la piedra original?

La enorme roca de 300 toneladas llamó la atención desde su descubrimiento porque estaba posicionada en la cima del cerro, balanceándose constantemente y con un mínimo contacto entre su base y el relieve. 

Los primeros registros apuntan que estaba dentro de los terrenos de Ramón Santamarina, uno de los estancieros más famosos de la zona que trabajó durante décadas para construir la ciudad de Tandil. 

Al notar cierto interés sobre la misma, Santamarina decidió donar este predio al poder municipal y pronto fue inaugurado como una atracción turística. 

Cientos de personas conocieron el lugar en aquella época, pero todo cambió durante la tarde del 29 de febrero de 1912 cuando la roca cedió, cayó y se dividió en tres pedazos. 

A 118 años del suceso nadie puede establecer la forma en que se produjo, pero cada visitante saca sus propias conclusiones mientras observa cómo la piedra permanece destruida a los pies del cerro.