Llegar a Retiro, barrio icónico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es muy fácil. Sobran las opciones pero, si nos preguntas a nosotros, la más histórica es trasladarse en ferrocarril. 

En los párrafos de la nota anterior, donde te explicamos en detalle como el barrio pasó de ser un descampado a una mega urbanización, señalamos que en la actualidad (y desde hace 100 años) funcionan tres líneas de trenes.

Tras conocer ese dato, ahora entenderás el por qué de tantas vías, vagones y locomotoras distribuidas por decenas de andenes, diseñados para hacer travesías de corta, media y larga distancia. 

Buenos Aires cambió mucho en el último siglo y su sistema ferroviario también. A nivel nacional, la época dorada se vivió a fines de los años 40, donde Argentina era el octavo país del mundo con mayor extensión de vías. 

Aunque desde Retiro ya no se brindan tantos servicios como hace 80 años, no se puede negar la cantidad de opciones disponibles que aún sobreviven. 

En esta nota hablaremos del Ferrocarril Mitre, el San Martín y el Belgrano Norte. Los tres parten casi del mismo lugar, pero sus historias son muy distintas. 

Nuestras experiencias

Nos gusta poner al principio el relato de algunas vivencias personales con el único fin de que te llame un poco más la atención la historia contada por nuestros propios ojos.

Durante años utilizamos el Mitre para viajar hasta Nuñez. Eran tiempos de hacer mucho deporte y en el barrio de zona norte hay un bonito centro deportivo (CeNARD) a donde nos invitaban a competir. 

Más allá de esa anécdota, lo importante es recordarles que nosotros somos de zona sur del Gran Buenos Aires, por lo tanto, el viaje comenzaba en el Ferrocarril Roca con destino a Constitución, para conectar con el Subte C, llegar a Retiro y finalmente desplazarse hasta Nuñez. 

Con tantas conexiones y el tiempo justo, el paso por la estación Retiro generalmente era bastante apurado. Igualmente, teníamos el tiempo suficiente para disfrutar la belleza arquitectónica de cada espacio. 

Ferrocarril Mitre

Cuando llegues a Retiro notarás la presencia de un inmenso edificio, con una bonita cúpula en el centro, decorado con puertas enormes para facilitar el acceso a las multitudes: ese el Ferrocarril Bartolomé Mitre. 

La estación es la más grande de la zona y, cuando estuvo lista en 1915, alcanzó una superficie prácticamente similar a las que tenían las más modernas del mundo. 

Aunque en la zona ya funcionaba un ferrocarril para trasladar las cargas del antiguo Puerto Madero, el panorama cambió a comienzos del siglo XX cuando un grupo de arquitectos británicos mostró su interés en construir la terminal ferroviaria. 

El proyecto se presentó en una reunión, a mediados de 1908, y el primer martillazo se dio en junio de 1909, dentro de un predio que había pertenecido al solar de la Avenida Ramos Mejía 1358. 

Los trabajos se realizaron en tiempo récord y el 2 de agosto de 1915, el ex presidente argentino Victorino de la Plaza inauguró la estación que empezaría a utilizarse inmediatamente.

Lujos y homenajes

La estación Retiro – Mitre era un lujo total. No solo impresionaba a cada usuario por su magnitud, sino que también dejaba con la boca abierta a todos por su belleza exterior e interior. 

Un hall de entrada con acceso a una galería para carruajes, molinetes de última tecnología, ornamentos en los techos, un enorme reloj colgante y hasta diferentes locales para tomarse un rico café antes de viajar, eran algunas de las comodidades. 

Por fuera, las columnas, seguidas de balcones y una enorme cúpula, representaron un cambio increíble para el paisaje porteño. 

Pero no toda la decoración fue colocada porque “era lindo”. En el interior de la terminal había una placa junto a una imágen de la Virgen de Luján, en honor a todos los obreros ingleses que habían peleado en la Primera Guerra Mundial. 

Resulta que en la etapa final de la construcción se desató el conflicto bélico en Europa y la mayoría de los trabajadores que estaban en Retiro se ofrecieron a defender su bandera como voluntarios. Muchos no sobrevivieron. 

Es más. La terminal iba a tener un frente exterior de mayor altura y una tercera bóveda en la zona de andenes, pero como los obreros tuvieron que viajar, nunca se construyó y se inauguró como estaba. 

Un siglo de puro éxito

Desde el primer tren que entró en servicio y hasta el que debe estar saliendo en el momento que lees estas palabras, Retiro se mantiene en completa evolución. 

Conforme pasaban las décadas el servicio cada vez tenía más demanda y la situación se repite hasta nuestros días, donde cerca de 44 millones de personas lo utilizan cada año. 

Obvio que algunas cosas cambiaron, tal cual te decíamos en las primeras líneas, pero la estación es moderna, cada dos o tres años se somete a un trabajo de restauración y todavía mantiene su importancia.

Hoy en día, desde el establecimiento que fue declarado Monumento Histórico Nacional durante 1997, parten trenes con destino a zona norte de CABA, ciudades cercanas al litoral como es el caso de Zárate y también brinda conexiones interprovinciales a Córdoba y Tucumán. 

Lo mencionado tiene que ver con los servicios de pasajeros. En cuanto a los trenes de carga, muchos también inician viaje desde allí, principalmente aquellos que se dirigen a las provincias del norte argentino. 

Ferrocarril General San Martín

Pegada a la estación Mitre, también se encuentra en el barrio de Retiro la terminal correspondiente al Ferrocarril General San Martín. Otro emblema en el transporte Argentino. 

Mucho antes de construir el edificio, a mediados de 1882 ya existía un proyecto de unir Buenos Aires con la provincia de San Luis mediante trenes. El sueño era conectar con otro servicio que cruzara la Cordillera de los Andes. 

Fue así como el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (primer nombre que tuvo el San Martín) logró entrar en funcionamiento antes de que la estación Retiro estuviera construida. 

El tramo original en el que operó el primer tren de carga unía Palermo con la ciudad de Mercedes, en los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires. Un viaje de 107 kilómetros. 

Al poco tiempo fueron construyéndose y también sumándose estaciones a mitad de camino, para finalmente extender la línea en 1912 hasta Retiro.

Edificio terminal

Fue construido casi a la par que el utilizado para el Ferrocarril Mitre, aunque desde un primer momento las instalaciones eran más pequeñas en cuestión superficie y altura. 

Con un techo “a dos aguas” y tecnología de punta, empezó a funcionar hace más de cien años y todavía continúa en pie. 

Es importante destacar que con el paso de los años y el crecimiento de Buenos Aires en el medio, la estación Retiro – San Martín había quedado medio antigua y deteriorada, pero hace poco tiempo se llevaron a cabo trabajos importantes que le devolvieron su glamour. 

¡A cruzar la Cordillera!

A diferencia del Mitre, que parte desde el mismo lugar, el San Martín no hace recorridos de larga distancia rumbo al norte de Argentina, sino en dirección oeste. Hacia la Cordillera. 

En sus años dorados la línea cumplía con servicios urbanos, pero también tenía a disposición trenes de pasajeros y de carga para cruzar el país a lo ancho. 

Mercedes, Pilar y Junín fueron las estaciones más famosas dentro de Buenos Aires, a las que se les sumó Río Cuarto en Córdoba, San Rafael en Mendoza y hasta la propia San Juan Capital, en la provincia homónima; entre otros. 

Hoy los primeros viajes de media distancia se mantienen, pero lamentablemente el tren ya no llega hasta Mendoza, ni mucho menos a San Juan, en donde se encontraba con el Ferrocarril Andino. ¡Una lástima!

Ferrocarril Belgrano Norte

Hablar de Retiro y no mencionar la estación del “Belgrano Norte” sería un pecado. Casi en línea con el “San Martín” y el “Mitre”, aparece este ferrocarril utilizado por miles de personas a diario. 

Sin saber su historia, impacta a primera vista. ¿Por qué? A diferencia de casi todos los trenes que circulan por el país, el ramal no pertenece a Ferrocarriles Argentinos y por eso sus formaciones no llevan el color celeste y blanco. El rojo es protagonista. 

Otra de las variantes es que los 54 kilómetros que recorre el Belgrano Norte son mediante locomotoras Diesel. No es que los otros ramales sean 100% eléctricos, pero al menos los urbanos si viajan de esta manera entre cabeceras. 

Una similitud que tiene con el San Martín es que empezaron a brindar servicios en otros puntos del país a mediados del siglo XIX y luego, cuando Retiro inauguró en 1912, recién ahí extendieron el ramal. 

Sus primeros viajes fueron realizados en territorio santafesino, hasta que en 1903 se alargó el tramo hasta Boulogne, ya en la provincia de Buenos Aires. 

A mediados de 1909 se extendió hasta Villa Adelina y finalmente en el 12’ completó el tramo hasta Retiro, donde continúa llegando en la actualidad. 

La estación

Tiene prácticamente la misma antigüedad que sus compañeras de barrio, pero a diferencia de ellas, ésta fue diseñada y construida bajo la supervisión de dos profesionales franceses que le dieron su estilo senioral. 

Claro que con el paso del tiempo la estructura se modernizó y también fue sometida a trabajos de mantenimiento, pero en la actualidad preserva su aspecto original, destacándose la torre con un lindo reloj. 

Por más que el “Mitre” y el “San Martín” tienen un constante movimiento de pasajeros, la “Belgrano Norte” no se queda atrás. Solo basta ir un lunes a las 18 horas, por ejemplo, para comprobarlo. 

54 kilómetros de puras aventuras

En la actualidad el servicio de este ferrocarril colorado se extiende a lo largo de 54 kilómetros, conectado Retiro con la localidad de Villa Rosa, en el partido de Pilar. 

Es un viaje bastante llamativo, no solo por la maquinaria con la que uno se traslada, sino por la cantidad de paisajes diferentes y disponibles para apreciar desde la ventanilla. 

Aunque muchos realizan la conexión entre cabeceras, también es utilizado para trayectos más cortos. En el medio están las estaciones de Vicente López, San Isidro, Tigre, Malvinas Argentinas y Pilar, entre otras.

Orgullo argento

Historias diferentes, viajes a lugares distintos, terminales para todos los gustos y hasta materiales rodantes con su propia identidad. 

No abundan las similitudes entre el “Mitre”, el “San Martín” y el “Belgrano Norte”, pero hoy todos nacen en Retiro, barrio protagonista de esta nota.

Poder contar con un sistema ferroviario tan importante, al día de hoy, es un orgullo argento. ¿Puede ser mejor? Obvio que sí. El sueño de todos es volver a circular por los más de 47.500 km de vías que había disponibles en su momento, pero hay que esperar. 

Junto a Constitución, las terminales ferroviarias ocupan el segundo puesto en el ránking de “las más transitadas de Argentina”. Se modernizan, mejoran y, con el paso del tiempo, les tenemos más y más cariño. 

 

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