En plena Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pegado a los barrios de Puerto Madero, San Nicolás y Recoleta, está Retiro. Es uno de los espacios más históricos de la zona y hoy, en El Diario de Viaje, lo vamos a conocer con detalles. 

Si tuviéramos que elegir una sola palabra para definir este destino, sería “movimiento”. Al ser un punto de encuentro para tantos medios de transporte, allí el movimiento de personas es constante. 

Ya vamos a explicar cuales son los ramales de colectivos, las conexiones del Subte y los servicios ferroviarios que parten (o terminan) en Retiro. Realmente son muchos. 

Pero ahora, en estos primeros párrafos, antes de narrar la historia del barrio elegimos contarte algunas de nuestras experiencias. 

Viajar y viajar

Ya sabés que somos del Gran Buenos Aires, por lo tanto, la Comuna 1 no nos queda tan lejos de casa y por eso la conocemos tanto. 

Siempre pasa que, al momento de pensar anécdotas, surgen muchas entre todos los que hacemos El Diario de Viaje. 

En este caso, si buscamos un punto en común entre todas, podemos decir que casi siempre que pasamos por Retiro lo hacemos para cumplir con alguna tarea laboral, académica o de cualquier índole. 

Sin embargo, lo bueno es que aprendimos a recorrer nuestra ciudad con ojos de turista. ¿Cómo es eso? Fácil.  Cuando estamos en Retiro, sin importar la prisa que tengamos, apreciamos el paisaje en su totalidad para disfrutarlo intensamente. 

Veranos con un calor infernal. Inviernos con lluvia y temperaturas rozando los 0°C. Lunes por la mañana, unidos a una multitud que camina velozmente hacia el mismo lugar. Domingos por la tarde, con un mate de por medio disfrutando la Plaza San Martín. 

Los escenarios que acabo de mencionar son algunos de los que vivimos en Retiro, un barrio que conocemos muy bien y que, al mismo tiempo, también nos conoce a la perfección. 

¿Pedro de Mendoza?

Si indagamos en la historia de Retiro, sucede algo muy curioso. Resulta que hay tres hipótesis fuertes, pero distintas entre sí, que narran los inicios del barrio porteño. 

¿Con cuál nos quedamos? Es una elección difícil, más aún porque las tres son defendidas por distintos historiadores con años de experiencia. 

Frente a este debate, nosotros no elegimos ninguna como la oficial. Observamos la unión de tres leyendas, confiando en que algo de verdad tendrá cada una. 

¿Cuál es la más antigua? Una que nos remonta al año 1536 cuando Pedro de Mendoza, el primer fundador de Buenos Aires, habría elegido la actual zona de Retiro para aislar a un criminal. 

Se trataría de un asesino, llamado Sebastían Gómez, que fue enviado al sector para realizar “un retiro” y así “entregarse a la religión”. Durante ese proceso habría instalado una gran cruz en el lugar, símbolo de su arrepentimiento. 

¿Juan de Garay?

Acá podemos leer como las primeras hipótesis reúnen a los dos fundadores de Buenos Aires. La primera ya la conoces, así que vamos con la segunda. 

Cuenta la leyenda que la actual zona de Retiro fue visitada por Juan de Garay en 1580 y él fue quien colocó la cruz para marcar el límite entre lo que consideraba “ciudad” y los alrededores. 

Quién llegó con la cruz es una incógnita casi imposible de resolver a esta altura, pero hay algo que está muy claro: la famosa imagen existió y fue el primer símbolo de urbanización que tuvo Retiró en el siglo XVI. 

Ésta es mencionada en un documento con forma de plano, donde la mensura de Buenos Aires en 1608 señala la existencia de la Ermita de San Sebastián con la cruz en su poder. 

Una historia más reciente

Muchos historiadores consideran que este tercer suceso fue el responsable de que el barrio de Retiro hoy tenga este nombre. ¿Sus razones? Hay artículos históricos que respaldan casi todo lo que te vamos a contar. 

Resulta que el ex gobernador Agustín de Robles compró, en 1692, un extenso territorio en el lugar donde está la Plaza San Martín en la actualidad. 

Robles construyó su quinta de veraneo en el predio, identificada como una verdadera mansión de 39 habitaciones. Toda una mole, en el medio de un campo próximo al Río de la Plata. 

Lo curioso es que el nombre de la vivienda fue “El Retiro”. Todo parece encajar en su lugar con lo mencionado. 

Épocas de cambios

Seguro ya te dieron ganas de ir a conocer la casa cuando estés paseando por Buenos Aires. Lamentablemente, las instalaciones fueron demolidas hace años. 

Luego de haber quedado en manos del comerciante Miguel de Riglos hacia 1703, el nuevo propietario rebautizó la quinta con su apellido. Pensó que seguiría en pie hasta la eternidad, pero fue demolida casi 100 años después, en 1800. 

A comienzos del siglo XIX en Buenos Aires se derribó la primera Plaza de Toros, ubicada entre las actuales avenidas 9 de Julio y Belgrano. Luego se proyectó construir una segunda en el sitio donde había estado la vieja mansión. 

Nadie duda que su instalación fue un éxito y durante décadas los porteños visitaron el sitio, diseñado para albergar hasta 10 mil espectadores. 

Sin embargo, los años pasaron y la Plaza fue destruida en 1822. En su lugar instalaron el Cuartel de Artillería, que permaneció durante 80 años.

Nuevos vecinos, nuevas instalaciones

Hasta acá narramos con detalle las tres historias que explican los comienzos de Retiro. Ahora, es momento de conversar sobre algo evidente: entre 1850 y 1900, el barrio se modernizó por completo. 

Durante los 50 años mencionados, varias empresas decidieron mudarse a a la zona para poder sacar provecho de un área muy prometedora. 

A eso se le sumó que en 1862 el presidente Bartolomé Mitre inauguró una pequeña estación ferroviaria, que en un principio tuvo solo un ramal con dirección a San Fernando. 

16 años más tarde, todo el predio donde supo estar la quinta “El Retiro” se convirtió en la Plaza San Martín. Nombre que permanece vigente hasta la actualidad. 

Y en esa misma década (años 70 del siglo XIX) también se produjo un cambio social muy grande. Debido a la fiebre amarilla, que afectó gravemente a los barrios porteños del sur, familias adineradas eligieron la zona norte para mudarse y así reducir el riesgo. 

El negocio perfecto

Industrias, ferrocarril y vecinos adinerados. Todo lo que necesitaba Retiro para evolucionar rápidamente e iniciar el siglo XX siendo uno de los barrios más importantes de la Ciudad de Buenos Aires. 

No hay que olvidar el puerto. La estación ferroviaria creció cuando se construyó Puerto Madero, debido a que un servicio de carga ingresaba por el barrio protagonista de esta nota, para llegar hasta la urbanización vecina. 

Un mejor panorama recibió a mediados de 1919 cuando, debido a que Madero quedó como una terminal portuaria pequeña, hubo que inaugurar otra más grande y se eligió Retiro para colocarla. 

Años dorados

Durante el siglo pasado, Retiro ganó importancia minuto a minuto. Todo lo que empezó tímidamente en 1850, se transformó en los verdaderos pilares de lo que hoy se considera un barrio turístico, ferroviario, industrial y portuario. 

¿Dijimos turístico? Si, y no fue un error. Conforme pasaron las décadas, grandes hoteles se instalaron en la zona para recibir a viajeros de todo el mundo, interesados por hospedarse en uno de los sitios con más historias de Buenos Aires. 

Su cercanía con otros puntos, así como la amplia oferta en opciones para trasladarse, son ventajas importantes a la hora de elegir un sitio para dormir lejos de casa. 

Y los primeros visitantes también fueron testigos de un periodo moderno, en el cual Retiro empezó a ser decorado en materia de paisajes. 

A mediados de 1916 se construyó la Torre Monumental (ex Torre de los Ingleses) donada por Reino Unido a motivo de celebrar cien años de la Independencia Argentina. 

Luego, en 1933, este espacio, sobre el cual ya dedicaremos una nota especial, quedó aún más bello gracias a la ampliación de la Plaza Fuerza Aérea Argentina (ex Plaza Británica). 

Retiro del siglo XXI

Aunque el país y la ciudad de Buenos Aires atravesaron miles de cambios, en la actualidad Retiro sigue siendo un sitio muy importante, bajo cualquier punto de vista. 

Además de sus paisajes, volvemos a resaltar la importancia que tiene para todo aquél que quiera realizar viajes urbanos, dentro y fuera de CABA. 

Tres estaciones ferroviarias, la segunda terminal de ómnibus más frecuentada del país, dos líneas subterráneas, el único puerto de la Ciudad de Buenos Aires, una terminal de cruceros y avenidas para recibir hasta 41 líneas de colectivos urbanos; dan fé de su increíble su relevancia.

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