Entre tantos edificios que guardan las más grandes leyendas de la historia de Buenos Aires y que se encuentran frente a la Plaza de Mayo, está la prestigiosa Catedral de la ciudad. Es imponente a simple vista, pero en esta nota vamos a darte algunos tips para que la puedas aprovechar al máximo.

Al igual que en los casos anteriores, llegar hasta su enorme entrada es sencillo porque hay todo tipo de transporte público para completar el viaje. 

Por suerte, también coincide con el Cabildo y la Casa Rosada en cuanto a que las visitas son gratuitas. Hay excepciones si tu interés es realizar un paseo guiado con profesionales, pero si tenés ganas de descubrirla por cuenta propia, no gastaras dinero. 

También son una virtud los horarios y días de visita. La Catedral Metropolitana de Buenos Aires permanece abierta de lunes a viernes de 8 a 19 horas. En cuanto a sábados y domingos, la brecha es de 9 a 19:30 horas. 

Antes de avanzar con su increíble historia, queremos dejar en claro que el edificio es un ícono argentino. No es necesario ser religioso para disfrutar el paseo dado que la estructura es asombrosa, su interior te deja con la boca abierta y entre sus pasillos podrás encontrar otros sitios importantes, que nada tienen que ver con el cristianismo. 

Construcción y demolición

Aunque fueron elevados por diferentes motivos, el primer Cabildo de Buenos Aires y la primera Catedral de Buenos Aires tuvieron estructuras similares. Techos frágiles, paredes de adobe y pocos refuerzos en madera. 

Sobre el Cabildo ya hablamos, pero ahora es momento de contarte la historia de la Catedral. No queremos precipitarnos con la información, pero el templo religioso pasó por episodios muy similares a la construcción vecina. 

Juan de Garay llegó a Buenos Aires y fundó la ciudad en 1580. Entre tantos proyectos, uno de los más ambiciosos fue montar una enorme catedral en el corazón de la nueva ciudad, muy cerca del Río de la Plata. 

La humilde edificación quedó inaugurada antes de finalizar el siglo XVI, en el mismo lugar donde se encuentra la actual. Sin embargo, su futuro no fue prometedor y en 1605, debido  a una grave falta de mantenimiento, fue demolida. 

Nueva obra pero con el mismo final

La segunda construcción de la Catedral de Buenos Aires estuvo en marcha a mediados de 1618. El trabajo concluyó con normalidad, se procedió a la inauguración y todo indicaba la perfección, pero…

Este nuevo templo no pudo evitar tener el mismo destino que el primero. Luego de 20 años sin mantenimiento, por iniciativa del tercer obispo de Buenos Aires se ordenaron enormes trabajos de reconstrucción que recién empezaron en 1680.

Derrumbe y tensiones

La situación no era nada fácil. Habían transcurrido 100 años y la Catedral de Buenos Aires ya iba por su tercer edificio, que tampoco tuvo un final feliz. 

Durante una jornada, mientras se trabajaba en toda la estructura, el techo se desplomó. Nadie lo pudo prevenir, por lo tanto el accidente destruyó el altar mayor. 

El daño fue enorme y no hubo otra alternativa que empezar desde cero. Los cimientos sobrevivieron, pero la torre fue demolida para elevar otra más moderna y segura. 

Las tres primeras naves de la construcción quedaron listas para 1690, más allá de que todavía faltaba mucho trabajo en su interior y la situación económica no ayudaba en lo más mínimo. 

Nuevo siglo, misma fortuna

Durante la primera mitad del siglo XVIII se intentó completar el cuarto edificio que ocuparía la Catedral de Buenos Aires. Si bien se consiguió por algunos años, fue necesario llamar a los arquitectos una vez más para empezar de nuevo. 

Quinto proyecto en marcha y, aunque no lo puedas creer, también se complicó porque a las 9 de la noche del 23 de mayo de 1752, parte de la estructura colapsó. 

El daño no fue tan grande y eso evitó tener que derribarla una vez más. Pero por otro lado, estaba lejos de quedar impecable. 

Nunca dejaron de intentarlo

Luego de iniciar el periodo de reconstrucción en 1753, el histórico lugar pudo ser inaugurado el 25 de marzo de 1791. La demora fue de 38 años pero la Catedral estaba terminada. 

Una vez que fue consagrada, los trabajos en el interior se lanzaron en 1804, pero tres años después fueron suspendidos por “falta de numerario”. 

Las décadas siguientes fueron claves para intentar completar las tareas y, tras un intenso análisis histórico, se puede decir que el templo quedó totalmente listo en 1852. Solo 272 años después del primer proyecto. 

Cada vez más linda

Si miramos su pasado, es inevitable pensar en el caos. Pero por otro lado, los últimos 168 años de la Catedral de Buenos Aires fueron, sin lugar a dudas, una maravilla. 

En mayo de 1942 se la declaró Monumento Histórico Nacional (mismo año que la Casa Rosada) y hasta el día de hoy las tareas de mantenimiento son muy rigurosas. 

Mediante un vistazo por el exterior, sus enormes columnas impactan desde el primer momento. Una vez dentro, podrás apreciar todos los detalles en pinturas, vitrales y elementos que la hacen única. 

De las cinco naves que tiene, la principal se lleva todos los suspiros porque su diseño es excelente. Su mejor parte es una inmensa cúpula ubicada a 41 metros de altura. 

Mirar hacia arriba es un excelente plan para apreciar cada uno de sus espacios, pero también te recomendamos prestar atención a lo que habrá debajo de tus pies. En el sector principal el piso de mosaico veneciano data del año 1907 y fue fabricado en Inglaterra. 

Museo del Papa Francisco

El actual papa es Argentino. Eso está claro. Ahora, quizás no muchos sepan que antes de llegar a Ciudad del Vaticano, Jorge Mario Bergoglio era el arzobispo de Buenos Aires y, por lo tanto, pasaba sus días en dicha Catedral. 

Desde el 7 de julio de 2013 aquí se encuentra un museo completamente dedicado a él, ideal para quienes deseen indagar en su historia y conocer cómo fue el paso a paso para convertirse en la máxima figura de la Iglesia católica. 

Mausoleo en honor al General San Martín

Al principio de la nota hicimos hincapié en que no todo lo que ofrece la Catedral de Buenos Aires está destinado pura y exclusivamente a la religión. Hay otros sectores de mucha historia por conocer y uno de ellos es el mausoleo donde descansan los restos del General San Martín. 

El libertador de Argentina, Chile y Perú falleció con 72 años, el 17 de agosto de 1850, en París, Francia. Tres décadas más tarde su cuerpo llegó a Buenos Aires y durante los últimos 140 años permaneció en este lugar. 

Además de conocer el sector por su belleza y su historia, es impactante observar cómo dos Granaderos custodian con firmeza la entrada. Si tenes suerte, podrás presenciar de manera gratuita un cambio de guardia. Es un momento único. 

Sitio histórico

La Catedral de Buenos Aires es imperdible. Más allá de las facilidades que tiene para ser visitada, el factor religioso y los siglos que demoró su construcción, nadie puede resistirse a recorrerla cuando se la encuentra por primera vez.