Si viajás a Mar del Plata, no hay dudas que ir a la playa es un plan perfecto. Pero… si estás buscando un lugar diferente, que a su vez esté cargado de naturaleza y a pocas cuadras del centro, el Bosque Peralta Ramos es el indicado. 

A lo largo de todas las notas escritas en El Diario de Viaje habrás notado que “La Feliz” tiene muchas facetas y hoy toca descubrir una más. 

En simples palabras se trata de una reserva forestal, que sirve como hogar de muchas especies y también representa un barrio más de la enorme ciudad bonaerense. 

Si bien no parece tener mucha historia, investigamos a fondo y sucede todo lo contrario. El Bosque Peralta Ramos guarda anécdotas muy interesantes, que ya se pueden descifrar mediante el nombre que le otorgó el municipio. 

Don Patricio

Ayer, 10 de febrero de 2021, se cumplió un nuevo aniversario de la fundación de Mar del Plata, que hace 147 años estuvo en manos de Don Patricio Peralta Ramos. 

Todo el proceso de cómo un simple campo se convirtió en una mega urbanización ya te lo contamos, por eso, hoy entramos en detalle sobre cómo este gran personaje también está relacionado con el bosque que hoy lleva su apellido. 

Resulta que en 1862, 12 años antes de fundar la ciudad, Peralta Ramos ya estaba dando vueltas por la zona y adquirió un enorme terreno al sur del futuro centro urbano. 

Una vez que falleció, todo quedó en manos de su hijo Jacinto, quien junto a su esposa tuvo la iniciativa de diagramar un barrio en el lugar. Lo llamó “Cabo Corrientes” y años más tarde “Barrio Peralta Ramos”. 

Es muy importante destacar que hoy el Bosque tiene 450 hectáreas, pero en la época donde estamos situados, la familia tenía una posesión de suelos mucho más grande. 

Para que te des una idea, todo el campo abarcaba la superficie centrada entre la actual Avenida Juan B. Justo y treinta cuadras hacia el sur, así como también desde el mar hasta la Ruta 88. 

Los primeros pasos

En los primeros años del siglo XX, la zona del futuro bosque que no estaba habitada, había sido adquirida por una seguidilla de compradores interesados en la agricultura. 

Para aquél entonces, Jacinto Peralta Ramos dejó este mundo y la herencia pasó a su hijo Arturo, nieto del fundador marplatense. Fue el primero que diagramó la superficie de 450 hectáreas donde hoy está la reserva forestal. 

La ciudad crecía con velocidad y obvio que surgieron charlas para determinar cuál sería el plan para aprovechar el lugar. Sin embargo, pasaron las décadas, Arturo falleció en 1949 y el sitio pasó a ser administrado por su hijo, Hector Peralta Ramos. 

Enorme proceso de forestación

Casi 100 años después que su bisabuelo adquirió las tierras, Hector tomó las riendas del asunto y no se demoró en concretar proyectos sobre el terreno familiar. 

Su primera idea fue explotarlos para la industria de la madera y por eso propulsó un enorme trabajo de forestación que duró diez años. Estuvo a cargo de los paisajistas Carlos Franchi y Luis Lorenzi. 

Por suerte la idea de talar todos los árboles plantados no prosperó. Una vez que el millar de plantas creció, lo que antiguamente había sido un campo enorme, se transformó en un hermoso bosque. 

Al cancelar las iniciativas industriales en la zona, Hector no se quedó con los brazos cruzados. En ese momento se lanzó con un proyecto residencial en la zona y acertó completamente. 

Bosque Peralta Ramos

Así fueron los inicios del Bosque Peralta Ramos que, como un montón de sitios ubicados en Mar del Plata, rinden homenaje a su fundador. 

El primer fraccionamiento para vender parcelas de diferentes tamaños, donde pronto empezaron las obras para edificar viviendas, tuvo lugar en 1960.

Para sorpresa de muchos, el lugar llamó la atención de los nuevos vecinos, encantados con la idea de vivir en un ambiente natural, rodeados de pinos, cipreses, eucaliptos, aromos y acacias, a pocas cuadras del mar. 

Frente a un éxito tan grande, al poco tiempo hubo nuevas divisiones territoriales en el bosque, las cuales terminaron en nuevos planes de construcciones durante 1962, 1967 y 1968. 

Ya pasaron más de 50 años pero la zona sigue siendo hermosa. Las viviendas antiguas hoy se mezclan con nuevas, también diseñadas para disfrutar y respetar la naturaleza. 

Una alternativa perfecta

En nuestros viajes a Mar del Plata han pasado cosas raras. Nos referimos a que siempre estuvimos al tanto de la existencia y ubicación del Bosque Peralta Ramos, pero recién en las últimas aventuras lo fuimos a visitar. 

Creemos que esa situación no se dio de casualidad. Más aún porque, charlando con otros viajeros, descubrimos que a ellos les pasó algo similar. 

Una hipótesis podría ser que, al tener tantas playas en una ciudad enorme, uno tiende a pasar todas las vacaciones sobre la arena, sin prestar atención a otros paisajes linderos. 

Si durante todo el año soñaste con el momento de jugar con las olas del mar, es probable que la idea de pasear por un bosque “semi urbanizado” no te llame mucho la atención. Sin embargo, hay que darle una oportunidad. 

Nuestra experiencia

A mediados de 2019 dimos una vuelta por la reserva, mientras buscábamos un atajo para llegar a las playas del sur y evitar la Ruta 11, muy cargada en la zona urbana durante las temporadas de verano. 

Cuando se pudo volver a viajar, elegimos Mar del Plata para despedir el 2020 e iniciar el 2021. Estuvimos pocos días pero aprovechamos una tarde para hacer un breve recorrido por el bosque, aunque no descendimos del vehículo. 

A finales de enero, dos semanas después de la aventura mencionada, El Diario de Viaje regresó a “La Feliz”. Obvio que hubo muchos días de trabajo en la playa, pero no olvidamos el paraíso rodeado de árboles. 

En cuanto se pudo organizar, subimos al auto y conducimos los 11 kilómetros que separan al centro de la reserva forestal. 

A diferencia de las veces anteriores, en este caso descendimos, caminamos entre los árboles, conocimos en detalle una de sus plazas y hasta descubrimos una feria de artesanías muy interesante. 

Cerca de todo

Con esta nota no buscamos incentivar la idea de que el bosque es mejor que la playa. Son dos paisajes distintos y las comparaciones no llevan a ningún lado. 

Nuestro objetivo es transmitir el mensaje de que, así como disfrutar una jornada de sol, arena y mar es excelente, también es muy recomendado llevarse el mate para gozar de una tarde bajo los árboles de la reserva. 

No te preocupes por el viaje. El sitio protagonista de la nota limita con los barrios Punta Mogotes al noreste, Faro Norte al este, Alfar al sureste, San Jacinto al sur y el parque Aquopolis al suroeste.

Todas estas referencias ponen en evidencia que, si no tenés vehículo, sobran los transportes públicos para trasladarse hasta allí. ¡No te pierdas esta maravilla marplatense!

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