Artículo escrito por Paola Lederer

Mar Chiquita: Una localidad balnearia paradisíaca, caracterizada por ser pionera en contener la única albúfera de la República Argentina, por construir la primer escuela sustentable del país y la segunda en América Latina y por brindar a miles de turistas una imagen espectacular de la conexión entre el brazo principal de la laguna y el Océano Atlántico.

Es inevitable observar el movimiento que transcurre del otro lado de la ventana de una habitación y no querer atravesar ese portal con destino a un lugar soñado. Verano, otoño, invierno, primavera.

En cualquier momento del año, miles y miles de sensaciones se hacen presentes y se vuelve un requisito el encontrar un lugar tranquilo para ponerle pausa a la vida habitual.

Es cierto que entre semanas rutinarias y sofocantes, que se llevan el primer puesto, es necesaria la búsqueda de tiempos en los que la tranquilidad sea la protagonista del mes. Un lugar en donde podamos sentirnos parte, descansar, respirar aire fresco, hacer actividades espontáneas y rodearnos de espacios verdes, disfrutar al aire libre.

Playa de Mar Chiquita

Es momento de poner en práctica lo que circula por tu mente y hacer de tus días libres un libro inundado de historias y anécdotas por contar. Y qué mejor que volcar todos estos pensamientos en un plan de viaje a un sector en donde se preserve por completo la naturaleza, los animales, donde abunde la reserva natural de vegetación, aves, flores, lo exótico.

Pero no hay que olvidarse del mar o, por lo menos, de alguna laguna, río, lago, un poco de agua para refrescarse en cualquier estación del año. ¡Siempre viene bien un chapuzón! Y nunca puede faltar un recorrido por la playa, ese espacio fundamental dentro de cualquier hoja de ruta.

En este apartado, quiero compartirles una parte de mis escritos, experiencias que me llevo de cada uno de los sectores que forman parte de mi bitácora de viaje y en especial algunos puntos clave sobre uno de mis lugares en el mundo. Ese rincón en donde la tranquilidad abunda, la motivación aumenta del 1 al 100 por ciento en un instante y el tan característico sonido ambiente que endulza el oído de todo aquel que circule por sus callecitas.

Así, tal y como te lo describo, es el Balneario Parque Mar Chiquita, una localidad del partido homónimo ubicada en el kilómetro 483 si seguimos la línea de la Ruta Nacional 11 hacia el sureste de la provincia de Buenos Aires. Un camino que a lo largo del año se embellece de infinidad de cultivos de girasoles que tiñen de amarillo las inmensas extensiones de tierra y se entrelazan con el horizonte de los atardeceres rojo fuego.

Pero para ser más exactos y ubicarnos mejor en tiempo y espacio, se trata de un pueblito muy pintoresco que se encuentra a solo 34 kilómetros al norte de la ciudad de Mar del Plata con acceso desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires vía Ruta Nacional 2.

La localidad de Mar Chiquita tiene su fecha de fundación el 16 de junio de 1939 y data en los libros más majestuosos que guardan la historia de este maravilloso destino, que es reconocido a nivel internacional y que cuenta con uno de los fenómenos más extraordinarios y extravagantes del cual no se espera un centímetro de desperdicio en su recorrido.

Atardecer en Mar Chiquita

Si bien la costa argentina rodea a distintas ciudades y sectores balnearios con propuestas adaptadas a toda clase de turistas, la albúfera de Mar Chiquita es reconocida por conformar una biósfera inigualable y destacada entre los puntos turísticos más emblemáticos de la República Argentina.

Asimismo, Mar Chiquita es un pueblo que hace honor a su nombre en la medida en que responde a un espacio geográfico con una superficie de 200 hectáreas, que cuenta con un máximo de 600 habitantes dentro de los parámetros de la pequeña ciudad balnearia. Pero un recorrido por este lugar no puede ser nunca algo exhaustivo si se realiza una visita turística equivalente a una estadía, a un día de playa o de pesca.

Se trata de una zona costera que no tiene presencia en los mapas de geografía, que no aparece en los libros de historia universal sobre la Argentina ni mucho menos cuenta con un apartado dentro de los destinos turísticos más visitados en temporada alta.

Y no hay nada como perderse en el verde de las más de cien especies de flora y el llamativo lugar de prominencia que se le atribuye a la espléndida fauna desplazada alrededor de todo el territorio, la cual se hace presente en los momentos menos esperados, por lo que nunca está de más contar con una buena cámara para capturar a cada una de estas bellas figuras en su hábitat natural.

Durante gran parte del año, Mar Chiquita ofrece a los visitantes infinidad de actividades para toda la familia, desde un recorrido en kayak a lo largo del brazo principal de la laguna, un largo paseo en canoa, clases de surf y windsurf, tardes de kitesurf (actividad similar al parapente pero que se realiza en el agua), pesca, avistaje de ave, amaneceres y atardeceres en la laguna, fogones nocturnos en la playa, picnics familiares, propuestas gastronómicas espectaculares con vista al mar y muchas más.

Debido a su condición de reserva natural, la localidad balnearia prioriza por sobre todas las cosas el cuidado responsable del medio ambiente y brinda un protagonismo indispensable al espacio de la flora y fauna característica de la zona.

Desde marzo de 2018, el proyecto impulsado por el arquitecto estadounidense Michael Raynolds llega al país de la mano de la primera escuela sustentable en la Argentina y la segunda del mundo como una iniciativa para preservar la naturaleza y mantener un ritmo de reciclaje constante tanto por parte de los turistas como por los alumnos y docentes que pasan por el establecimiento.

Paisajes de Mar Chiquita

La escuela sustentable de Mar Chiquita abre sus puertas a niños, niñas, directivos y docentes de todo el mundo desde principios de 2018 y ofrece una educación completa de nivel inicial y primario.

La iniciativa inspirada en los bocetos de Raynolds en Norteamérica se transformó en un punto atractivo para la Argentina y la organización uruguaya TAGMA puso en práctica sus conocimientos sobre arquitectura sustentable para finalizar la estructura de la escuela en un periodo de 45 días a partir de materiales reciclados como botellas de plástico, de vidrio, latas, cartón, neumáticos, cubiertas para autos y ecoladrillos. 

Un poco de historia

La enorme reserva que conecta el brazo principal de la laguna con las orillas del Océano Atlántico cultiva su reconocimiento desde junio de 1939, cuando aún no asomaba la nariz de ninguna de las edificaciones que en la actualidad caracterizan a la zona, entre los que se encuentra la Casa de Turismo que ofrece atención al cliente las 24 horas, una salita de guardia para emergencias, una estación de Policía en la entrada principal, una central de Bomberos, almacenes y autoservicios, locales en donde se pueden adquirir recuerdos de la visita, compra de provisiones para las actividades deportivas, restaurantes con vista a la laguna y una catarata de monumentos que mantienen vigente su historia.

Mar Chiquita, a diferencia de los demás puntos que rodean a la costa argentina, presenta la característica de encontrarse en un agujero atmosférico, un sitio inundado por temperaturas climáticas poco moderadas que no se corresponden con ningún otro sector de la costa atlántica.

En este sentido, mientras que en ciudades como Mar del Plata o Villa Gesell las tormentas torrenciales que se presentan por lo menos dos veces por semana dejan mucho que desear, la costa de Mar Chiquita permite a los turistas disfrutar de un día de playa excelente o, por el contrario, cuando a estas ciudades más pobladas se les presenta un estupendo día para disfrutar al aire libre, dentro del agujero atmosférico solo se espera el disfrute bajo techo con la compañía de unos buenos mates al lado de la ventana llena de gotitas de agua que juegan una carrera para ver cuál de todas llega primero a la meta.

Playas en Mar Chiquita

Por el hecho de comprender a la zona como un agujero atmosférico, es posible determinar que las condiciones climáticas en este lugar no son confiables, podemos acertar algunas veces cuando la temperatura de nuestros cuerpos coinciden en que el calor o el frío invaden nuestra piel.

Pero solo es posible asegurar que la mayor parte de los días, sea cual fuere la estación en la que nos encontremos, abunda el azar de los vientos tanto fríos como calurosos que se entrecruzan con el paralelismo de los efectos sonoros brindados por las olas del mar que invaden el oído y juegan con la tranquilidad de sus habitantes.

Debido al fenómeno que la transforma en un lugar especial en todas sus formas, la reserva natural de Mar Chiquita es considerada como uno de los escasos accidentes geográficos más importantes que existen en el mundo, un dato no menor y motivo por el cual es declarada por la Organización de las Naciones Unidas (UNESCO) como “Reserva de Biósfera” a mediados de 1996 ya que cuenta con un gran porcentaje de especies diferentes de aves que con su abundante gama de colores adornan los pastos, el cielo, el mar y los largos extremos de la laguna.

Con la calle asfaltada hasta el final de la avenida principal y una espectacular vista hacia el mar en el último tramo, mantiene sus callecitas de tierra a lo largo de todas las construcciones y presta extremada atención a los colores que adornan cada una de las casas que dibujan las diagonales y senderos que recorren cada cuadra.

Su extensión conforma una reserva de flora y fauna donde habita un total de 190 especies diferentes de aves que con sus colores y melodías embellecen cada jornada a la vez que por su escasa profundidad y la característica de encontrarse protegida por un cordón arenoso, recibe agua dulce de la cuenca continental y agua salada del mar.

Arcoíris en Mar Chiquita

Cada una de las propiedades emplazadas en un rinconcito de esta increíble localidad balnearia tiene su historia y merece una página entera en esta sección y con este itinerario.

En la próxima salida que no puede faltar en un listado de viajes perfecto es una visita a esta emblemática albufera única en toda la Argentina que conecta a la boca del mar costero con el brazo principal de la Laguna Mar Chiquita, un centro de atención no solo para los turistas que llegan asombrados y entusiasmados por presenciar aquel fenómeno del que tanto se habla, sino también para los propios nativos del lugar, que guardan cientos de historias y anécdotas que suelen repetir en formato de coro en sus charlas diarias.

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