La experiencia como Embajadores DTI en Carmen de Areco estuvo cargada de sorpresas, pero ninguna impactó tanto como la experimentada en el cementerio de la ciudad, donde conocimos una leyenda oculta y muy arraigada. 

Después del espectacular costillar de campo que disfrutamos en La Feria Vieja y el hermoso paseo por Gouin, subimos a las combis para regresar a la ciudad cabecera del partido bonaerense. 

Todos sabíamos que la próxima parada era el cementerio, pero sinceramente no estábamos al tanto de cuál era el motivo turístico por el cual nos llevaban. 

Luego de un corto viaje, salimos de la ruta y encaramos hacia la imponente puerta del famoso lugar. 

Los primeros minutos

Al descender de la camioneta, aprovechamos para tomar algunas fotos de los jardines exteriores, así como también de la estructura principal que funciona de entrada. 

Cementerio de Carmen de Areco - Buenos Aires.

Una vez que todos accedimos, nos reunimos en el cruce de senderos y allí escuchamos algunos datos, entregados por el personal histórico del municipio que nos acompañó durante toda la jornada. 

Gracias a ellos conocimos que nos rodeaba el tercer cementerio construido en la ciudad. El primero cumplió su función sobre los suelos que hoy ocupa la iglesia principal y el segundo, que también dejó de existir, fue algo improvisado por la Fiebre Amarilla.

Todo nos traslada a 1875, fecha en la cual se funda el sitio actual, donde fallecidos de muchas familias carmenses descansan en paz. 

Paso a paso

Tras la reseña histórica, tuvimos la oportunidad de iniciar un recorrido a nuestro gusto. Paso a paso observamos enormes estructuras, en su mayoría de piedra, diseñadas hace años para albergar un amplio número de féretros. 

De curiosidad leímos un par de placas y no tardamos en notar que algunas fueron escritas en inglés. ¿Por qué sucede esto en un cementerio argentino? Debido a todas las familias extranjeras que llegaron a Carmen de Areco entre 1820 y 1840. 

Cementerio de Carmen de Areco - Buenos Aires.

Ingleses, irlandeses, italianos y españoles fueron las principales nacionalidades, además de la local, que tuvo la ciudad en aquella época. 

La mayoría había llegado con la intención de trabajar la lana y los campos bonaerenses. Experiencia tenían de sobra porque en sus países vivían gracias a trabajos similares. 

La famosa Torre del Silencio

A los cinco minutos de haber iniciado la caminata muy respetuosa, encontramos el camino que nos dejaba frente a una torre muy particular que ya habíamos visto desde la ruta, antes de ingresar. 

Con los ojos puestos en su diseño, llegamos hasta la base y ahí notamos que la mayoría de los Embajadores DTI habían tenido las mismas intenciones. De golpe todos terminamos en el mismo lugar, de manera involuntaria. 

Entre nosotros estaban los profesionales en historia, quienes aprovecharon el momento para empezar a narrar una de las leyendas más impactantes que se mantiene vigente hasta la actualidad en Carmen de Areco. 

La estructura, única en su tipo dentro del predio, fue construida entre 1935 y 1940 por orden de la familia Percivaldi: una pareja adulta de inmigrantes italianos. 

Según cuenta la historia, ambos habían decidido que ese lugar sería el indicado para su entierro, una vez que fallecieran. Lo curioso es que los dos habrían perdido la vida casi al mismo tiempo, por cuestiones que hasta el momento se desconocen públicamente. 

Cómo si esto no fuera suficiente, también habrían ordenado arrojar la llave de la torre al interior de la misma luego de haber ingresado sus cuerpos, para que nunca más nadie vuelva a acceder. 

La orden más respetada

En la actualidad continúan los trabajos para averiguar si todo lo escrito hasta recién sucedió verdaderamente o sólo es parte de una leyenda popular. 

Hay dudas por todos lados pero, lo que sí se puede comprobar es que desde 1940 nadie volvió a entrar en la Torre del Silencio. 

¿Los motivos? No hay uno en particular. Se puede decir que todavía es charla frecuente la posibilidad de maldecir el pueblo a la hora de abrir esas antiguas puertas de madera, unidas desde hace 81 años. 

Seguro estarás pensando en que se trata de un rumor vecinal, pero no es así. La supuesta orden de “no volver a ingresar” es respetada a tal punto que la torre solo es mantenida por fuera. Ni los trabajadores se animan a ingresar por primera vez. 

Por suerte la estructura se mantiene bien y aún no requiere una restauración inmediata en su interior, pero si en el futuro algo le sucede, desconocemos quién será el o la valiente en acceder. 

Es increíble observar como las puertas, que no tienen ningún tipo de seguro que impida abrirlas con un empujón, aún siguen cerradas. Si prestás atención, notarás que tienen dos pequeñas ventanitas. Nosotros observamos a través de ellas y acá está el resultado. 

Interior de la Torre del Silencio - Cementerio Carmen de Areco - Buenos Aires.

¿Quiénes eran los Percivaldi?

Aunque no lo creas, es una de las preguntas más difíciles e incómodas que le podés hacer a un carmense. 

En simples palabras, es un tema que nadie prefiere tocar, salvo que estén trabajando de manera directa con la historia de la ciudad. 

Durante las últimas ocho décadas grandes investigaciones se han realizado para intentar encontrar nuevos detalles, pero poco se ha conseguido. 

En pleno 2021, lo único que se descubrió sobre la misteriosa pareja es que llegaron un día y, sin llamar la atención, se mudaron a Carmen de Areco. 

La ciudad, tal cual sucede ahora, siempre se caracterizó por el buen ambiente social, donde todos se conocen con todos. Los Percivaldi eran la excepción porque casi nunca interactuaron con nadie. 

Circulaban por las calles en silencio, sin levantar la vista. Los fines de semana era costumbre que todos los antiguos pobladores se reunieran, por eso, la pareja siempre se hacía notar por su ausencia. 

Al día de hoy no se encontró el relato de alguien que haya ingresado a su vivienda y tampoco se sabe cómo fallecieron. ¿Y sus hijos que aportaron? Hasta lo que se sabe, no tuvieron descendencia. El apellido no existe en todo el partido de Carmen de Areco.

Hoy los historiadores sacan dos posibles conclusiones sobre la falta de datos. La primera es que cómo nadie quiere hablar del tema y el tiempo pasa, los vecinos que convivieron con los Percivaldi van dejando este mundo y con ellos se llevan posibles datos ocultos. 

La segunda, y muy probable también, es que verdaderamente nadie tiene más información que la ya compartida sobre la pareja italiana. En la actualidad se sigue trabajando para averiguar nuevos datos, así que la historia puede cambiar en cualquier momento. 

La Torre

Bajo todo este misterio, ahí continúa la Torre del Silencio para fortalecer la leyenda. Por otro lado, reconocemos que es una estructura muy fotogénica. Sus ladrillos, acompañados por dos enormes cañones de origen alemán, quedan perfectos para las redes sociales.

¿Es imperdible? Depende de la opinión de cada viajero. Hay quienes no le gusta para nada este tipo de turismo ni tampoco muestran interés en leyendas urbanas, pero sucede todo lo contrario con nosotros. 

Nuestra opinión es que la conozcas. No está lejos del centro de la ciudad y en el paseo también podés aprovechar para disfrutar otros espacios del antiguo cementerio. 

¡Llegó la despedida!

Indagar sobre la leyenda más grande que tiene la ciudad de Carmen de Areco nos dejó con un poco de hambre y todo se dio para satisfacer nuestro estómago algunos minutos más tarde. 

Desde el cementerio viajamos con las combis a la Pulpería de Longo: una de las pocas que se mantiene bien tradicional en la ciudad, entre cuatro paredes construidas hace más de 100 años.

Interior de la Pulpería de el Longo - Carmen de Areco. 

Allí nos esperaba Joaquín, un joven de 28 años que tomó las riendas con orgullo del local de su abuelo y que nos recibió con una merienda espectacular. 

Cabe destacar que no somos muy fanáticos de la torta frita, pero probamos las que recién habían salido del horno y estaban buenísimas. ¿No sabés que es una torta frita? Una masa salada, con forma redondeada, a la cual también se le puede agregar azúcar.

Sobre la mesa también había sándwiches de jamón y queso, pasta frola y todo tipo de gaseosas para acompañar. 

Cierre espectacular

En círculo, manteniendo el distanciamiento social, conocimos la historia del comercio y entre risas cerramos el paseo por Carmen de Areco. 

Luego de tomarnos algunas fotos, saludamos a todos, volvimos a la combi e iniciamos el último viaje del día para regresar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Fueron 12 horas de experiencias asombrosas, en las cuales recibimos un trato impecable de todos los trabajadores que nos cruzamos. 

Aprovechamos estas últimas líneas para volver a agradecer al Municipio de Carmen de Areco que nos invitó a experimentar un día hermoso. Gracias también a la Red DTI por hacer posible toda la aventura. 

Fue nuestra primera vez en la ciudad y quedamos fascinados, por lo tanto, es muy probable que regresemos a visitarla muchas veces más en este 2021.

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