Tras dos años sin hacer viajes largos, el 2022 nos sorprendió desde el comienzo con grandes aventuras y una de ellas fue un Road Trip Serrano por Buenos Aires, Argentina. ¿El destino? Sierra de la Ventana y, más tarde, Pigüé. 

A pesar de vivir en Buenos Aires, es una provincia que no conocemos cómo nos gustaría. Hay quienes buscan excusas en que es muy grande y que tiene la superficie de varios países, pero no es nuestro caso. 

En simples palabras, Argentina es tan grande que en ocasiones anteriores elegimos conocer otros destinos más distantes y, hasta el momento, nunca le habíamos dado la atención que se merece la bellísima provincia de Buenos Aires. 

Pero todo cambió este año. Desde el día número siete, nos adentramos en una travesía fabulosa, repleta de sorpresas, paseos, recorridos y también mucho aprendizaje. 

Por lo tanto, a continuación disfrutaremos con vos de la narración de nuestro primer día en la ruta, rumbo a Sierra de la Ventana. 

Paisajes de Azul en nuestro viaje a Sierra de la Ventana

El comienzo de un gran viaje

Siempre, ante un largo viaje por carretera, acostumbramos a despertarnos bien temprano e iniciar la travesía en horas de la madrugada, mucho antes de que salga el sol. 

En este caso, aprovechamos las cálidas temperaturas del verano para abrir los ojos a las 4 de la mañana, acomodar todos los bolsos en el auto, poner primera y partir hacia una nueva aventura. 

Al salir de casa teníamos 538 kilómetros por delante rumbo a Sierra de la Ventana, lugar en donde pasaríamos cuatro días recorriendo sus calles arboladas, nadando en su famoso arroyo y escalando algunas montañas. Pero no nos adelantemos…

Como decíamos, mucho antes del amanecer emprendimos viaje. El primer tramo fue por la Autopista Ezeiza – Cañuelas. Prácticamente no había más autos en la vía, por lo tanto, avanzamos con normalidad.

Al llegar a la ciudad en dónde se realiza la Fiesta Provincial del Dulce de Leche, tomamos el primer desvío y, en cuestión de segundos, las gomas del auto ya rodaban por nuestra querida Ruta Nacional N°3. 

Más tarde pasamos por San Miguel del Monte, observamos Las Flores desde la ventanilla del auto y finalmente, a la hora del desayuno, ingresamos en la fantástica ciudad de Azul. 

Conocimos el centro de Azul en nuestro camino a Sierra de la Ventana

¡Qué sorpresa, Azul!

En anteriores viajes por la Ruta 3 hemos tenido la posibilidad de pasar por la entrada de Azul y, a simple vista, se la veía como una ciudad muy grande. 

Sin embargo, nunca habíamos ingresado a conocer su centro histórico y, como en este viaje rumbo a Sierra de la Ventana no teníamos prisa, decidimos desviarnos de la ruta original para descubrirlo. 

Para nuestra sorpresa, Azul es una ciudad mucho más grande de lo que imaginamos. Y además tiene una oferta turística muy atractiva, con todo tipo de comercios gastronómicos, lugares de entretenimiento y hasta lindos parques para disfrutar de un día al aire libre. 

Pero, lo que realmente nos dejó impactados, fue conocer las playas de Azul. Sí, a pesar de estar en el medio de la provincia de Buenos Aires, este destino es atravesado por el Arroyo Azul. 

Entonces, en algunos de sus márgenes encontrarás playas de arena natural, rodeadas de recreos de verano. ¡Ideal para hacer un camping y disfrutar la naturaleza del lugar!

En medio de ese asombro, nos detuvimos por 30 minutos para desayunar unas ricas medialunas, acompañadas por un café con leche. Aún quedaba mucho viaje por delante y había que recargar las energías. 

Finalizado el desayuno, recorrimos la Plaza General José de San Martín (que es la principal de la ciudad bonaerense), hicimos algunas fotos de la fachada del edificio municipal y tuvimos la oportunidad de ingresar a la Catedral de Nuestra Señora del Rosario, identificada como el templo más grande del lugar. 

En fin, a pesar de haber estado durante poco más de una hora, Azul nos sorprendió. Se destaca como una ciudad grande, turística, limpia y muy agradable. ¡La recomendamos!

Recorrido por las playas de Azul antes de llegar a Sierra de la Ventana

¡Llegamos a Sierra de la Ventana!

Cerca de las 10 de la mañana, luego de completar el tanque de combustible en Azul, dejamos la gran ciudad en el retrovisor. Y, en esta ocasión, no regresamos a la Ruta Nacional 3 sino que avanzamos por la Ruta Provincial 51.

Los primeros 50 kilómetros del viaje son muy agradables porque la ruta es una autopista. Sucede que, a menos de una hora de Azul, encontrarás la gigantesca ciudad de Olavarría. Entonces, como hay mucho tránsito entre ambas urbanizaciones, el camino toma las características mencionadas. 

Sin inconvenientes, disfrutamos del paisaje de la Ruta 51 y, cerca del mediodía, la abandonamos para ingresar en el anteúltimo camino de la travesía: la Ruta Provincial 76. 

Al igual que la 51, esta se encuentra en muy buen estado. Lo único que, debido a la naturaleza del lugar, el asfalto avanza por muchas pendientes y curvas pronunciadas. Entonces, para prevenir cualquier accidente, recomendamos circular despacio y con mucha atención. 

En fin, durante el comienzo de la tarde, nos topamos con la Ruta Provincial 72 y sobre ella completamos los últimos kilómetros que nos distanciaban del centro de Sierra de la Ventana. ¡Aún no habíamos llegado y ya estábamos enamorados del paisaje!

Finalmente, luego de más de 7 horas viajando sin ningún tipo de inconvenientes, llegamos a destino. Viajeros, viajeras… ¡Sean muy bienvenidos a la ciudad de Sierra de la Ventana!

Primeros momentos del viaje en Sierra de la Ventana

¿En dónde nos quedamos a dormir? 

Si bien Sierra de la Ventana es un destino muy turístico, nosotros llegamos a media tarde y nos costó encontrar un lugar abierto para almorzar. Eran pasadas las 15 hs y es entendible, pero lo mencionamos para que lo tengas en cuenta. 

Por suerte encontramos un local abierto, sobre la avenida principal. Comimos un plato de carne, acompañado de algunas verduras y nos retiramos antes del cierre. 

Con la panza llena volvimos al auto para manejar algunas cuadras rumbo al Hotel Alihuen: una casona antigua convertida en hospedaje, en donde nos quedamos a dormir durante 3 noches. 

En cuanto al hotel, es una vivienda antigua con un gran parque, que fue refaccionada para convertirse en un alojamiento confortable. Ideal para permanecer durante un corto periodo, sobre todo en verano. 

Vistas al arroyo desde el Hotel Alihuen de Sierra de la Ventana

¿Por qué en verano? Por un lado, porque tiene muchos espacios verdes a su alrededor ideales para caminar, hacer un asado y disfrutar las vistas al Arroyo Sauce Grande, que limita con el terreno del alojamiento. 

Y, por el otro, se trata de un hotel sencillo pero que tiene una linda pileta. Entonces, si vas en verano, podrás refrescarte durante toda la tarde, mientras observas los gigantescos árboles del predio y escuchas el canto de los pájaros. 

Hotel Alihuen en Sierra de la Ventana

Trekking de reconocimiento

De todas las características que pueden identificar a los viajeros, nosotros somos inquietos. ¡Lo reconocemos!

Siempre que llegamos a un destino nos encanta la idea de ingresar al hotel, dejar todos los bolsos y salir a conocer algún que otro atractivo turístico que se encuentre cerca del alojamiento. 

Lo bueno de Sierra de la Ventana es que no es una ciudad muy grande y, casualmente, nosotros nos hospedamos a pocas cuadras del centro. Por lo tanto, las conocimos mucho en pocos minutos de caminata. 

La travesía fue la siguiente: salimos del hotel, bordeamos el arroyo por una calle súper tranquila y arbolada, nos cruzamos con el cuartel de bomberos de Sierra de la Ventana y llegamos a la avenida principal, llamada General San Martín. 

Luego, avanzamos a pie hasta la Oficina de Turismo, recorrimos un paseo de artesanos y, finalmente, nos tomamos un tiempo para conocer la estación de tren de Sierra de la Ventana.

Trekking de reconocimiento por el centro de Sierra de la Ventana

¡Vimos pasar un tren por Sierra de la Ventana!

Si has leído más de una nota de El Diario de Viaje, seguro habrás notado que siempre mencionamos lo mismo: Argentina llegó a ser el octavo país del mundo con mayor cantidad de recorridos ferroviarios, pero hoy, lamentablemente, muy pocos continúan en uso. 

Es por eso que al ver pasar un tren, sobre todo en zonas del país alejadas de las grandes ciudades, es una situación llamativa y muy emocionante. 

Y, sin haberlo planeado, nuestro paso por la estación de tren de Sierra de la Ventana coincidió con la llegada de un extenso tren carguero que no se detuvo, dado que su destino era la ciudad de Bahía Blanca. 

A muy pocos metros de la estación hay un puente ferroviario por el cual la enorme formación circuló aquella tarde de verano. Por lo tanto, la combinación del paisaje con el paso del tren, creó una atmósfera única. 

Peatones, automovilistas, turistas y los vecinos de la localidad se detuvieron por un segundo para escuchar y ver pasar al tren, que haciendo sonar su poderosa bocina, avanzó por los rieles. ¡Algo único!

Tren en su ingreso a la Estación de Sierra de la Ventana

Llegó la hora de dormir

Finalizado el espectáculo ferroviario, seguimos caminando por algunos minutos más y disfrutamos de un atardecer único. ¡El sol se marchó hasta el otro día por detrás de las sierras!

Luego, continuamos el mini trekking urbano hasta el hotel, nos bañamos y, ya en horas de la noche, volvimos a salir para buscar un sitio en dónde cenar. 

Rápidamente detectamos una pizzería sobre la Avenida San Martín y la disfrutamos al aire libre porque, al ser una noche de verano, la temperatura era súper agradable. 

Por último, regresamos una vez más al hotel, nos acostamos y dimos por finalizado el Día 1 de este fabuloso Road Trip por Sierra de la Ventana y Pigüé.

Noticias Viajeras